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Argentina Expande Fronteras Agrícolas con Maíz Adaptado al Clima Frío Patagónico

Jul 06, 2026

Especialistas del INTA en Argentina han logrado un hito significativo al evaluar con éxito la adaptación y rendimiento de híbridos de maíz en las provincias de Santa Cruz y Chubut. Estos estudios, realizados en algunas de las zonas más frías del país, abren un horizonte prometedor para expandir el potencial agrícola de la Patagonia. La investigación se centró en la capacidad de estas variedades de maíz para soportar bajas temperaturas y heladas, demostrando su viabilidad para la producción de forraje, ensilaje y, potencialmente, grano, lo que representa un avance crucial para la ganadería y la diversificación agrícola de la región.

Detalles de la Innovadora Investigación en la Patagonia Argentina

En el gélido mes de julio de 2026, la vasta y desafiante región de la Patagonia argentina fue el escenario de una pionera iniciativa. Expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), específicamente en las provincias australes de Santa Cruz y Chubut, lanzaron un ambicioso proyecto para investigar la cultivabilidad del maíz en estas tierras frías. El objetivo central era determinar cómo los híbridos de maíz, tanto precoces como ultra precoces, se adaptarían a las condiciones climáticas extremas caracterizadas por bajas temperaturas, heladas recurrentes y un breve ciclo de crecimiento.

El foco principal de esta investigación se dirigió hacia el potencial del maíz como una alternativa forrajera vital para los sistemas ganaderos de la región. Actualmente, la ganadería patagónica, mayoritariamente ovina y en menor medida bovina, se apoya en pastizales naturales y pasturas implantadas, cuya disponibilidad se ve drásticamente reducida durante los crudos meses de otoño e invierno. En este contexto, el maíz emerge como una solución estratégica, ofreciendo la posibilidad de producir forraje, silaje y, con el tiempo, grano, contribuyendo así a la seguridad alimentaria animal y a la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas.

Los ensayos en Santa Cruz, particularmente en la localidad de Perito Moreno, se llevaron a cabo en colaboración con la empresa semillera Laboulet Semences. Santiago Toledo, un distinguido especialista del INTA Santa Cruz, enfatizó que esta iniciativa busca fortalecer los sistemas agrícolas locales y proveer opciones innovadoras para la ganadería. La meta técnica es clara: redefinir la frontera agrícola del maíz en la Patagonia. Los híbridos seleccionados poseen características cruciales para el éxito en esta latitud, incluyendo temperaturas base de crecimiento más bajas de lo habitual (cercanas a los 6 grados), un secado rápido, resistencia moderada a heladas en fases iniciales y un período de cultivo acotado, entre 100 y 120 días.

Los resultados preliminares en el norte de Santa Cruz han sido alentadores, demostrando la factibilidad agronómica y productiva del maíz precoz y ultra precoz bajo un manejo intensivo con riego suplementario. La combinación de genéticas adaptadas al frío y un manejo óptimo de la nutrición e hidratación del suelo ha permitido alcanzar rendimientos prometedores. Se reportaron producciones de hasta 7000 kilogramos de grano por hectárea, entre 80 y 120 toneladas de material vegetal verde y de 15 a 26 toneladas de materia seca de planta entera por hectárea.

Paralelamente, en la pintoresca cordillera de Chubut, el INTA Esquel, en colaboración con la misma semillera, realizó una caracterización fenológica y evaluó el rendimiento de seis híbridos hiper precoces de maíz. Guillermo Lexow, del INTA Esquel, destacó la idoneidad de estos híbridos para el clima del noroeste provincial, gracias a su adaptación a bajas temperaturas y su resistencia a heladas moderadas en etapas tempranas. En el Campo Experimental Trevelin del INTA, el híbrido Tirnavia sobresalió con la mayor producción de planta entera, alcanzando 22.120 kilogramos por hectárea, un 88% más que otra variedad evaluada.

Si bien los rendimientos de grano en Chubut no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre híbridos, con valores que oscilaron entre 6000 y 8850 kilogramos por hectárea, la campaña en El Hoyo registró rendimientos notables, con algunos híbridos superando los 12.000 kilogramos por hectárea. No obstante, Lexow subraya la necesidad de repetir estos ensayos durante varias temporadas para confirmar la estabilidad de los resultados. Esta visión a largo plazo, junto con la implementación de rotaciones, la conservación de suelos y prácticas agrícolas innovadoras como los cultivos de cobertura con leguminosas, son esenciales para asegurar la eficiencia y estabilidad del cultivo de maíz en estos nuevos territorios.

Un Futuro Agrícola Renovable en la Patagonia

La audaz incursión del cultivo de maíz en las regiones más frías de la Patagonia no es solo un logro agronómico; es un faro de esperanza para un futuro agrícola más resiliente y diversificado. Esta investigación subraya la importancia de la innovación y la adaptabilidad en el sector agropecuario, demostrando que con el enfoque y las tecnologías adecuadas, es posible transformar desafíos climáticos en oportunidades productivas. La posibilidad de cultivar maíz en Santa Cruz y Chubut no solo impulsará la economía local a través del fortalecimiento de la ganadería, sino que también contribuirá a la seguridad alimentaria regional, ofreciendo una fuente de forraje y grano donde antes se creía inviable. Este avance nos invita a reconsiderar los límites de la agricultura y a explorar nuevas fronteras para el desarrollo sostenible.

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