La provincia de Chattogram, en Bangladés, ha logrado un impresionante aumento del 32% en su rendimiento de caña de azúcar en el transcurso de los últimos cinco años. Este auge productivo, que se refleja en un incremento de 19,067 a 25,092 toneladas entre 2021 y 2026, marca un hito significativo para la agricultura local. El Departamento de Extensión Agrícola del distrito destaca que esta expansión se ha logrado no solo mediante el aumento de la superficie cultivada, sino también a través de una mejora sustancial en la eficiencia por hectárea, lo que ha repercutido positivamente en la economía de los agricultores de la región.
El éxito de este crecimiento se debe en gran parte a las condiciones geográficas privilegiadas de Chattogram. Las zonas aluviales, ricas en nutrientes, junto con la abundancia de luz solar y la proximidad a los ríos, ofrecen un entorno ideal para el cultivo de la caña. Localidades como Chandanaish, Satkania, Boalkhali, Banshkhali, Rangunia y Sandwip se han beneficiado especialmente de estas características naturales, convirtiéndose en polos de desarrollo para esta industria.
La superficie dedicada al cultivo de caña de azúcar en Chattogram se expandió de 366 a 440 hectáreas en el periodo analizado, representando un crecimiento del 20%. No obstante, la producción total superó este porcentaje de expansión territorial, demostrando una mejora en la productividad. Las cosechas de 2026 totalizaron 25,092 toneladas, lo que supone un incremento de 6,025 toneladas respecto a 2021.
Este rendimiento superior no es casual. El promedio por hectárea se elevó de 52 a 58 toneladas, un avance del 11.5%. Mohammad Ali Jinnah, un experto agrícola y director adjunto del Departamento de Extensión Agrícola en Chattogram, subraya que la caña se cultiva en diversas intensidades en casi los 15 subdistritos, pero las condiciones óptimas se hallan en las planicies aluviales y en las tierras formadas por depósitos fluviales, conocidas como 'char'.
Los valles de los ríos Sangu y Dalu, que atraviesan Chandanaish, Satkania y Banshkhali, son ejemplos claros de zonas con rendimientos consistentemente altos. Similarmente, las áreas alrededor de los ríos Karnaphuli e Ichamati en Rangunia, y Boalkhali, muestran una expansión progresiva. La alta fertilidad de estos suelos, constantemente renovados por los sedimentos fluviales, y las condiciones de iluminación son factores clave para la alta productividad, como señala Apru Marma, otro director adjunto del Departamento.
Un ejemplo palpable de esta rentabilidad es el caso de Md Abul Kashem, un agricultor de Jamijuri. Él cultivó cinco 'kanis' (aproximadamente dos acres) de caña, invirtiendo alrededor de 50,000 takas por 'kani'. La venta directa en campo le generó entre 120,000 y 150,000 takas por 'kani', resultando en una ganancia neta de 70,000 a 100,000 takas por 'kani'. Este tipo de beneficios ha motivado a más agricultores a incursionar en este cultivo.
El Departamento de Extensión Agrícola ha jugado un papel crucial, brindando asistencia técnica e información que fomenta la incorporación de la caña de azúcar en las explotaciones locales. El crecimiento no solo se manifiesta en el aumento de tierras cultivadas, sino también en una cosecha más abundante por unidad de superficie. La sinergia entre las productivas tierras aluviales, los precios favorables para los agricultores y el acceso a los mercados mayoristas, que distribuyen la caña a consumidores en la ciudad y otras regiones, consolida a la caña de azúcar como una opción agrícola muy atractiva en el distrito.
Para asegurar que esta tendencia positiva se mantenga, es fundamental que la productividad y la capacidad del mercado para absorber el producto sigan en equilibrio. La experiencia internacional sugiere que una gestión agronómica adecuada, incluyendo estrategias de fertilización y control de plagas, es vital para evitar problemas de costos y rendimiento. Los datos de Chattogram demuestran que, al día de hoy, el sector de la caña de azúcar se encuentra en un camino prometedor, con más tierras dedicadas al cultivo, una mayor eficiencia productiva y un volumen de cosecha que supera en más de 6,000 toneladas los registros de cinco años atrás.
