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Bancos de Semillas en España: Salvaguardando la Herencia Agrícola ante Nuevos Desafíos

Jul 12, 2026
En todo el territorio español, desde la región de Asturias hasta las Islas Canarias, se está llevando a cabo un movimiento creciente para salvaguardar un componente esencial de nuestra herencia agrícola: las variedades de semillas tradicionales. Instituciones y comunidades por igual están uniendo fuerzas para establecer y fortalecer bancos de germoplasma que actúan como custodios de este valioso patrimonio genético. Este esfuerzo no solo representa una medida preventiva contra la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático, sino que también busca revitalizar el conocimiento ancestral sobre los cultivos.

Un Legado Germinal: La Vital Conservación de Nuestra Herencia Vegetal

El Esfuerzo Unificado por Proteger las Variedades Agrícolas Ancestrales

La preservación de las semillas agrícolas nativas ha escalado a un nivel de máxima prioridad en diversas entidades españolas. En los últimos meses, hemos sido testigos del lanzamiento de nuevas iniciativas o de la inyección de recursos financieros adicionales en proyectos ya existentes. Estas acciones se centran en el mantenimiento y la expansión de los bancos de semillas, infraestructuras fundamentales para resguardar la riqueza genética vegetal de la nación. La labor se extiende desde el norte asturiano hasta las islas afortunadas, pasando por provincias como León, Aragón y Palencia, conformando una red de bancos de germoplasma cuyo fin primordial es asegurar la supervivencia de los antiguos cultivos y su papel crucial frente a los desafíos del calentamiento global y la disminución de la diversidad biológica.

Más Allá del Almacenamiento: Un Compromiso Integral con el Patrimonio Agrícola

Estas iniciativas van más allá de la simple acumulación de semillas. Comprenden también extensos trabajos de campo, la recopilación de saberes etnobotánicos de las comunidades locales y una estrecha colaboración con los agricultores de la región. El objetivo primordial que une a todos estos esfuerzos es la protección de la diversidad genética de aquellos cultivos que se han adaptado a las condiciones específicas de cada territorio, muchos de los cuales se encuentran en riesgo de desaparecer debido a las prácticas de la agricultura industrial y el éxodo rural. A continuación, se detallan las principales acciones que se están desarrollando actualmente para enfrentar este desafío.

La Visión Institucional en la Preservación de Semillas Tradicionales

El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (Serida) es un ejemplo destacado. Su banco de semillas, fundado en 1991 con una modesta colección de judías, hoy resguarda alrededor de 20 especies distintas, incluyendo la faba granja asturiana, la escanda y otras legumbres y hortalizas. Juan José Ferreira, líder del programa de Genética Vegetal, enfatiza la relevancia pionera de este banco, que ha facilitado el desarrollo de variedades mejoradas ya disponibles en el mercado. Sin embargo, recalca la necesidad urgente de modernizar las instalaciones para garantizar su eficacia en las próximas cinco décadas. La reciente distinción con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard ha abierto una puerta para que algunas variedades asturianas puedan ser enviadas a Noruega, aunque la determinación final recae en el Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos (INIA-CSIC).

En la provincia de León, la Diputación ha renovado un acuerdo con el Consejo Regulador de la IGP Alubia de La Bañeza-León, destinando 45.000 euros a lo largo de tres años (15.000 euros anuales hasta 2027) para el mantenimiento del banco de semillas de las cuatro variedades protegidas. Este convenio asegura la pureza varietal, la trazabilidad y las garantías sanitarias del material genético, además de supervisar todo el ciclo de cultivo. Este trabajo, iniciado en 1992, ha posibilitado la selección y conservación de material vegetal durante más de treinta años, previniendo su deterioro.

En Aragón, el Banco de Germoplasma Hortícola del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (Cita) ha llevado a cabo una nueva expedición de búsqueda en colaboración con el Centro de Recursos Genéticos de los Países Bajos. Durante esta campaña, se han recolectado 29 accesiones de especies silvestres relacionadas con cultivos, como Valerianella, Allium, Beta o Daucus. Cristina Mallor, investigadora del Cita, destaca la importancia de estas misiones para aumentar las colecciones, que ya superan las 18.000 muestras de más de 300 especies. La falta de financiamiento constante a nivel nacional hace que acuerdos como este sean vitales.

En las Islas Canarias, la Consejería de Transición Ecológica y Energía ha anunciado la creación del Banco de Semillas de la Reserva de la Biosfera de El Hierro, con una inversión de 346.659 euros. Este proyecto, que se ejecutará en el Centro Ambiental de El Creal, tiene como finalidad preservar especies autóctonas, endémicas y variedades agrícolas tradicionales de la isla. Incluye la adquisición de equipamiento técnico, la recolección y clasificación de semillas, un sistema digital de gestión, y programas de formación y concienciación. El consejero Mariano H. Zapata subrayó la importancia de proteger la biodiversidad única de las islas y fortalecer su capacidad de adaptación al cambio climático.

El Rol de los Agricultores y la Revitalización de las Variedades Locales

Además de las iniciativas institucionales, existen también esfuerzos individuales que contribuyen significativamente a la conservación del patrimonio agrícola. En Villasirga (Palencia), Emilio Medina, un joven hortelano de 26 años, ha establecido su propio banco de semillas históricas. Ha logrado recolectar aproximadamente 500 semillas de tomate solo de la provincia de Palencia, además de otras legumbres como alubias, lentejas, garbanzos y patatas. Su labor incluye la búsqueda de variedades antiguas entre personas mayores, la regeneración de semillas almacenadas durante años y el intercambio con otros agricultores. Entre sus descubrimientos más notables se encuentra una semilla de tomate de 1916 proveniente de Almazán y otra de 1982 de Frómista. También está recuperando la patata roja de riñón, una variedad que había desaparecido y que localizó en un banco de germoplasma del País Vasco. Emilio afirma que no recibe subvenciones y que su principal motivación es revivir los sabores y cultivos de sus antepasados.

Sinergia entre la Conservación Institucional y el Compromiso Local

Estas experiencias demuestran de manera clara que la conservación de las semillas no es un asunto exclusivo de grandes infraestructuras, sino que también radica en el compromiso a nivel local. Tanto los bancos de semillas gestionados por instituciones como los proyectos individuales enfrentan el desafío de mantener la viabilidad del material genético y evitar la pérdida de los saberes ancestrales ligados a la tierra. La colaboración entre los agricultores, los centros de investigación y las administraciones es fundamental para garantizar que las variedades tradicionales sigan existiendo. En El Hierro, por ejemplo, el banco de semillas tiene previsto inventariar las variedades agrícolas mediante trabajos de campo y la participación activa de agricultores y expertos, al tiempo que recopila el conocimiento etnobotánico asociado. Esta aproximación integral asegura que la conservación tenga un impacto directo en la restauración ambiental y en la resiliencia de los ecosistemas frente a los desafíos del cambio climático.

Hacia un Futuro Resiliente: La Sustentabilidad de los Bancos de Semillas

La digitalización de las colecciones y la creación de empleos verdes vinculados a la gestión de los bancos son otros aspectos que refuerzan la sostenibilidad de estos proyectos. En última instancia, la unión de esfuerzos tanto públicos como privados está permitiendo que el legado de las semillas tradicionales no se pierda, sino que se transforme en una herramienta vital para la agricultura del mañana. La modernización de las instalaciones, un financiamiento estable y la cooperación internacional son los pilares fundamentales sobre los que se asienta la conservación de este patrimonio genético único en Españ

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