Vegetativo

Crataegus: Guía Completa de Cultivo y Cuidados

Jul 21, 2025

El género Crataegus, comúnmente denominado espino, comprende una diversidad de arbustos y árboles apreciados en la jardinería de regiones con climas que van de templados a fríos. Estas plantas no solo poseen un considerable atractivo estético, sino que también son notablemente adaptables, tolerando bien las podas, lo que las hace adecuadas tanto para jardines amplios como para espacios más reducidos o incluso para cultivo en macetas. Su relativa sencillez en el cuidado las convierte en una opción atractiva para aficionados y expertos en botánica, que disfrutan de su floración anual.

Los Crataegus son plantas nativas del hemisferio norte, extendiéndose por las zonas templadas de Europa, Asia y América del Norte. Este género, parte de la familia Rosaceae, incluye especies conocidas por nombres como espino, espino albar o majuelo. Su tamaño puede variar significativamente, desde los 3 hasta los 15 metros de altura, y se caracterizan por sus ramas, a menudo provistas de espinas de entre 1 y 3 centímetros. Sus hojas verdes crecen en espiral, y en primavera, el árbol se adorna con inflorescencias de flores blancas de aproximadamente 2 centímetros de diámetro. Los frutos, aunque técnicamente pomos similares a pequeñas manzanas, son bayas de menos de 1 centímetro que contienen entre una y cinco semillas.

Entre las especies más destacadas se encuentra el Crataegus azarolus, conocido como acerolo o bizcobo. Este arbusto caducifolio, oriundo del sur de Europa, norte de África y Oriente Medio, alcanza alturas de 3 a 5 metros y presenta ramas espinosas. Otra especie relevante es el Crataegus laevigata, también llamado espino navarro o majuelo de dos huesos, que es nativo del centro y oeste de Europa. Esta planta puede crecer hasta los 8, e incluso 12 metros, y se distingue del Crataegus monogyna, con el que a menudo se confunde, por sus hojas suavemente lobuladas y flores con dos o tres estilos. Por su parte, el Crataegus monogyna, conocido como majuelo, espino albar o espino blanco, es un árbol o arbusto caducifolio de Eurasia y el norte de África, que puede llegar a medir entre 5 y 15 metros, caracterizado también por sus ramas espinosas y su capacidad de hibridarse naturalmente con el Crataegus laevigata. Es importante señalar que el nombre científico Crataegus oxyacantha es actualmente desestimado en botánica, ya que investigaciones han revelado que fue erróneamente aplicado a varias especies del norte de Europa.

Para asegurar el desarrollo óptimo de estas plantas, es fundamental proporcionarles una ubicación adecuada, preferiblemente al aire libre, bajo pleno sol o en semisombra. En jardines, sus raíces no son invasivas, pero se recomienda mantener una distancia de al menos un metro de muros o plantas grandes para facilitar su crecimiento. En cuanto al suelo, prefieren sustratos ricos en materia orgánica, bien drenados y ligeramente ligeros. Si se cultivan en macetas, un sustrato universal de buena calidad es ideal.

El riego debe ser frecuente, pero moderado. Durante el verano, se aconseja regar unas tres veces por semana, mientras que el resto del año, una o dos veces semanales suelen ser suficientes. Para ejemplares en maceta, es crucial que esta disponga de agujeros de drenaje para evitar la pudrición de las raíces. La fertilización es un aspecto clave, y se recomienda abonar los Crataegus desde el inicio de la primavera hasta finales del verano con abonos orgánicos como guano o estiércol. Para plantas en maceta, los abonos líquidos son más convenientes, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante para evitar sobredosis. La multiplicación se realiza a partir de semillas sembradas en otoño para que experimenten un período de frío antes de la germinación, lo cual se puede simular en la nevera a unos 6°C durante tres meses en zonas de clima suave. En cuanto a la poda, se puede realizar drásticamente a finales del invierno para darles forma, y un recorte ligero en verano. En cuanto a las afecciones, estas plantas pueden ser susceptibles a plagas como pulgones, araña roja y cochinillas, que pueden tratarse con aceite de neem o tierra de diatomeas. También son propensas a enfermedades fúngicas como la roya y el oídio, manejables con fungicidas y un control adecuado del riego. La bacteria Erwinia amylovora puede causar quemaduras, requiriendo la eliminación de las partes afectadas. Afortunadamente, los Crataegus son plantas muy resistentes, soportando temperaturas de hasta -18°C.

Más allá de su evidente valor ornamental, que permite utilizarlos en macetas, jardines, como setos espinosos o incluso como bonsáis, los Crataegus también tienen usos prácticos. Su madera, densa y pesada, se emplea en la fabricación de mangos para herramientas y como fuente de carbón vegetal.

LEER A CONTINUACIÓN