Horticultura

Cuba y España: Impulso a la Economía Circular Agrícola con Compostaje

Jul 21, 2026

En un esfuerzo conjunto por promover la sostenibilidad agraria y la gestión eficiente de residuos, una delegación de la Universidad Agraria de La Habana (UNAH) ha visitado Galicia. El propósito de este viaje es observar de cerca el funcionamiento de la moderna planta de compostaje industrial de Sogama, situada en Vilanova de Arousa. Esta iniciativa forma parte de un ambicioso proyecto internacional que busca adaptar y aplicar el exitoso modelo gallego de tratamiento de biorresiduos en el contexto cubano, con el fin de revitalizar la fertilidad de sus suelos y asegurar un futuro alimentario más robusto para la isla caribeña.

El proyecto, coordinado por la Universidad de Vigo (UVigo) y con un respaldo económico de 400.000 euros provenientes de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), tiene una duración estimada de dos años. Durante este periodo, se prevé establecer un sistema de compostaje comunitario innovador en la Granja Escuela Universitaria El Guayabal, adscrita a la UNAH. Este sistema no solo servirá como un banco de pruebas, sino que se espera que funcione como un referente replicable para otras zonas de Cuba, marcando un hito en la gestión de residuos orgánicos en el país.

El sector agrícola cubano enfrenta desafíos importantes, como la baja concentración de materia orgánica y la compactación de los terrenos, lo que reduce su productividad. A esto se suma la limitada aplicación de técnicas de compostaje, que son cruciales para la renovación de los nutrientes del suelo. El programa, denominado “Prácticas de economía circular en gestión de residuos para mejorar la productividad y calidad alimentaria en Cuba”, aborda estas problemáticas mediante la transformación de residuos orgánicos en valiosos recursos para la regeneración del suelo agrícola.

La delegación cubana, liderada por Mabelin Armenteros Amaya, vicerrectora de Investigación de la UNAH, y acompañada por Salustiano Mato, catedrático de Zoología y coordinador del proyecto en la UVigo, así como por otros expertos y académicos, visitó la planta de Sogama. Allí, Javier Domínguez, presidente de Sogama, detalló la extensa red gallega de compostaje, una infraestructura que ha supuesto una inversión total de 45 millones de euros, de los cuales 30 millones fueron aportados por fondos europeos, demostrando el compromiso de la región con la economía circular.

Galicia se ha posicionado como un referente en la gestión de biorresiduos, contando con cuatro modernas plantas (en Vilanova de Arousa, Verín, Cerceda y Cervo) y trece centros de transferencia equipados con tecnología avanzada para la separación de residuos orgánicos. Esta vasta infraestructura garantiza que los 304 municipios asociados a Sogama dispongan de una instalación de compostaje o de transferencia a una distancia máxima de 50 kilómetros. La planta de Vilanova, que atiende a una veintena de ayuntamientos, representó una inversión de 15,1 millones de euros, subrayando la escala y la eficacia de este modelo.

El objetivo fundamental del proyecto en Cuba es adaptar este exitoso modelo gallego a una escala local, comenzando con la implementación de un sistema de compostaje comunitario en la granja escuela de la UNAH. Con la colaboración de la empresa Fabricados Electromecánicos Estévez Fábrez, la iniciativa busca fortalecer las capacidades técnicas locales para fomentar una agricultura más sostenible y ecológica. Este enfoque no solo pretende disminuir la dependencia de fertilizantes químicos, sino también instaurar un ciclo cerrado para la materia orgánica en el propio territorio cubano.

La visita a Sogama ha permitido a la delegación cubana adquirir conocimientos prácticos sobre el funcionamiento de una planta de compostaje industrial y la organización de la recolección selectiva de la fracción orgánica. Los promotores del proyecto destacan que la experiencia gallega es un paradigma de economía circular, y su adaptación al contexto cubano podría significar un avance considerable en la reversión de la degradación del suelo y el incremento de la productividad agrícola.

Mediante esta colaboración estratégica, España y Cuba consolidan sus vínculos en áreas clave como la sostenibilidad y la administración de residuos. Ambos países apuestan por un enfoque que transforma los desechos orgánicos en un recurso invaluable para la agricultura. La puesta en marcha del sistema de compostaje comunitario en El Guayabal representa una fase inicial crucial, que buscará demostrar que la economía circular es una herramienta efectiva para la seguridad alimentaria y el desarrollo rural sostenido en la isla.

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