Los parterres, elementos distintivos en la jardinería, son composiciones a nivel del suelo donde las plantas se organizan en formas geométricas, delineadas por setos o materiales inorgánicos. Su denominación, de origen francés, evoca la idea de un espacio diseñado para la contemplación, similar a la platea de un teatro. Estas estructuras no solo albergan flores, sino también una diversidad de arbustos y plantas perennes, como lavanda, romero o santolina, creando un tapiz vegetal que se aprecia tanto desde cerca como a distancia.
Desde su surgimiento en la Francia del siglo XVI y su apogeo durante el siglo XVII, los parterres han experimentado una rica evolución, pasando por periodos de gran popularidad, de olvido frente a nuevas tendencias paisajísticas, y finalmente, un resurgimiento en el diseño contemporáneo. Su concepción inicial, atribuida a figuras como Claude Mollet, se basaba en patrones intrincados que imitaban bordados, utilizando setos de boj para definir sus contornos. Esta forma de arte botánico ha dejado una huella indeleble en la historia de la jardinería, adaptándose a diversos estilos y necesidades, y continúa siendo una expresión vibrante en el diseño de paisajes.
La Historia y Evolución de los Parterres
La historia de los parterres nos transporta a la Francia clásica, donde Claude Mollet, un influyente viverista, se inspiró en los diseños italianos para dar forma a los primeros parterres reconocibles a principios del siglo XVII. Estos diseños, inicialmente conocidos como 'broderie' por su similitud con los bordados, se popularizaron a través de grabados de jardines reales como Fontainebleau y Saint-Germain-en-Laye. La definición de Jacques Boyceau, “Los Parterres son los adornos bajos de los jardines, que tienen un gran encanto, especialmente cuando se les ve desde una posición elevada”, subraya su propósito estético y su intrínseca relación con la perspectiva.
La influencia de los parterres franceses se extendió por toda Europa, alcanzando su máxima expresión en Versalles y sus imitaciones, como los jardines del Palacio de La Granja de San Ildefonso y el Palacio de Kensington. Aunque el jardín paisajístico naturalista inglés relegó temporalmente a los parterres, su atractivo resurgió con el interés en lechos florales compactos y terrazas de observación. Actualmente, los parterres han encontrado nuevas expresiones, incorporando plantas de temporada, como la col de invierno o el ciclamen, y ofreciendo soluciones creativas como las mesas de cultivo elevadas, que combinan estética con funcionalidad y comodidad.
Diseño y Cuidado Práctico de los Parterres
Diseñar y mantener un parterre implica comprender sus distintas tipologías y aplicar técnicas de cuidado específicas. Existen los 'parterres en broderie', con sus complejos motivos arabescos y rosetones, a menudo delineados con boj recortado y rellenos de grava; los 'parterres de pelouse', que utilizan césped o hierbas aromáticas; y los 'parterres de compartimentos', que conectan cuadros con paseos. Para las borduras, además del boj, se pueden emplear lavandas, romero o santolina, que ofrecen alternativas de bajo mantenimiento y gran valor ornamental, especialmente en climas mediterráneos.
La plantación en un parterre varía según su tipo, permitiendo desde hortalizas, que se pueden sembrar a partir de semillas o plantas jóvenes, hasta variedades ornamentales perennes y bulbos. Es crucial considerar la ubicación y la calidad del suelo, planificando una estratificación adecuada con una capa de drenaje, una intermedia aireada y un horizonte superior rico en materia orgánica. El riego eficiente, mediante rastrillado regular y mulching, es fundamental para conservar la humedad. Para los huertos, la rotación de cultivos y el barbecho periódico son prácticas esenciales para mantener la fertilidad del suelo y prevenir plagas, asegurando así la vitalidad y belleza del parterre a lo largo del tiempo.
