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Argentina busca modernizar su Ley de Semillas: Un diálogo crucial entre productores e industria

Sep 20, 2026

Argentina se encuentra en un punto crucial para la actualización de su Ley de Semillas, una normativa que rige desde 1973. Productores y la industria semillera están inmersos en un diálogo técnico fundamental para conciliar intereses sobre la propiedad intelectual y el acceso a semillas mejoradas. El objetivo central es establecer un marco que fomente la innovación genética, esencial para la productividad agrícola, sin imponer cargas excesivas a los agricultores. Las discusiones se centran en el concepto de “uso propio gratuito” y las posibles excepciones para ciertos productores, buscando un equilibrio entre los derechos de los desarrolladores y las necesidades del campo argentino.

Negociaciones clave para la Ley de Semillas Argentina

El 16 de septiembre de 2026, en la sede de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), se llevó a cabo la tercera reunión de la Mesa de Trabajo Técnico, un encuentro trascendental que congregó a las principales entidades rurales de Argentina, agrupadas en la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias (CRA, Coninagro, FAA y SRA), junto a representantes de la industria semillera. Este diálogo abordó la reforma de la Ley de Semillas, una discusión que tiene como eje central la propiedad intelectual y las condiciones para el uso propio gratuito de semillas por parte de los agricultores. Aunque se exploraron diversas alternativas para este uso propio, la reunión concluyó sin un acuerdo definitivo sobre qué características debería tener el productor exceptuado de un eventual pago.

El régimen actual, establecido por el artículo 27 de la Ley 20.247, permite a los agricultores reservar y sembrar semillas para su uso exclusivo, sin que esto vulnere los derechos de propiedad sobre un cultivar. Sin embargo, el debate actual busca armonizar este derecho con la necesidad de reconocer la propiedad intelectual y las inversiones significativas que se realizan en el desarrollo de nuevas variedades. Este es un punto crítico para estimular la innovación en el sector agropecuario, especialmente ante los avances genéticos que han demostrado ser cruciales para el aumento de la productividad.

Uno de los resultados más importantes de esta tercera reunión fue el compromiso de continuar definiendo el perfil del productor que podría quedar exento de pago. Las partes reconocen avances en el diálogo, pero las propuestas aún requieren ser validadas por las organizaciones rurales y las empresas involucradas. Es fundamental destacar que este acercamiento técnico aún no representa un acuerdo legislativo definitivo, y la discusión sigue en una fase de análisis de condiciones y alcance de las posibles excepciones. Una modificación en la legislación tendría consecuencias económicas directas, afectando el costo de acceso a genética mejorada para los agricultores y la capacidad de los obtentores de recuperar sus inversiones en investigación.

En 2026, Argentina ya implementó cambios en los mecanismos de fiscalización, como un protocolo en junio que permite la identificación de variedades en puntos de entrega de mercadería, intensificando el debate sobre la trazabilidad y control de semillas. Paralelamente, el gobierno ha expresado su intención de avanzar hacia una nueva legislación que reconozca los desarrollos genéticos, un tema relevante para la productividad agrícola. El análisis de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO) en la campaña 2025/26, que evaluó 88 cultivares, demostró que el mejoramiento vegetal contribuye entre el 50% y el 60% al incremento histórico de los rendimientos de la soja argentina, subrayando la importancia de la genética en el sector.

La industria semillera enfatiza que la protección de la propiedad intelectual es vital para financiar programas de investigación, introducir nuevos cultivares y recuperar inversiones. Por su parte, las organizaciones de productores buscan asegurar que cualquier cambio legislativo considere las diferentes escalas productivas y evite imponer cargas desproporcionadas. Mecanismos como Sembrá Evolución ya operan en el sector privado para reconocer la propiedad intelectual en cultivos como la soja y el trigo. La persistencia de la Ley 20.247 subraya la necesidad de un consenso amplio sobre la propiedad intelectual, el uso propio, las excepciones y los mecanismos de reconocimiento para los desarrollos genéticos, lo que requiere futuras negociaciones.

Un horizonte de colaboración para el futuro agrícola

El proceso de reforma de la Ley de Semillas en Argentina subraya la complejidad de armonizar intereses entre la innovación tecnológica y la realidad económica de los productores. Este diálogo continuo, aunque desafiante, es esencial para forjar un marco legislativo que no solo proteja la propiedad intelectual y estimule la investigación, sino que también asegure un acceso equitativo a semillas de calidad para todos los agricultores. El éxito de estas negociaciones determinará la capacidad del país para consolidar su posición como potencia agrícola y garantizar la seguridad alimentaria en un contexto global cada vez más demandante y competitivo.

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