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Especies maderables y no maderables del bosque amazónico colombiano: Un estudio exhaustivo del Instituto SINCHI

Oct 27, 2026

Este informe técnico, elaborado por el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, se centra en la rica diversidad de especies maderables y no maderables presentes en la selva amazónica de Colombia. La publicación examina once plantas destacadas en la región de la Estrella Fluvial de Inírida, proporcionando información detallada sobre su presencia, características ecológicas y los usos ancestrales que las comunidades locales les han dado. El objetivo principal es ofrecer datos precisos y accesibles que respalden el desarrollo de economías más sostenibles y fomenten la protección ambiental. La obra incluye descripciones botánicas, nombres comunes y categorías de aplicación práctica, beneficiando tanto a las poblaciones indígenas como a los esfuerzos de conservación del clima. Este esfuerzo es crucial para entender y preservar la biodiversidad de uno de los ecosistemas más vitales del planeta.

El documento de síntesis consolida hallazgos técnicos y científicos previamente presentados en el Tomo V de la serie sobre especies maderables y no maderables del Amazonas. Fue desarrollado por el Instituto SINCHI en el marco del Proyecto GEF 6 de Conectividad y Conservación de la Biodiversidad en la Amazonia colombiana, una iniciativa de PNUD/Corazón de la Amazonia, con fondos del programa Paisajes Sostenibles para la Amazonía del Banco Mundial. El estudio se enfocó en el sitio Ramsar Estrella Fluvial de Inírida (EFI), una transición biogeográfica vital entre el Orinoco y la Amazonia, abarcando 250.159 hectáreas en los municipios de Inírida y Cumaribo, en los departamentos colombianos de Guainía y Vichada.

Entre 2019 y 2021, se monitorearon cuatro parcelas permanentes de 50 x 50 metros en bosques inundables de La Rompida y Caño Jota. En colaboración con la Asociación de Campesinos para la Sostenibilidad Zona Ramsar – EFI (ACEFIN), se identificaron e investigaron once especies vegetales clave por su abundancia, facilidad de reconocimiento y potencial socioeconómico. Los resultados resaltan la versatilidad de plantas como la palma de asaí (Euterpe precatoria) y la palma real (Attalea maripa), fundamentales para la seguridad alimentaria, la restauración ecológica y los mercados bioeconómicos. También se documentó el valor de la madera de alta resistencia de especies como el carguero (Eschweilera coriacea) y el palo de pescado (Diplotropis martiusii). Además, se exploraron las propiedades farmacológicas y etnobotánicas de plantas usadas para neutralizar venenos de serpientes (Brosimum guianense) o tratar la leishmaniasis (Endlicheria bracteolata y Gustavia augusta). Esta investigación busca fortalecer las alternativas productivas sostenibles, la seguridad alimentaria local, la conservación de ecosistemas frágiles y la mitigación del cambio climático.

La Estrella Fluvial de Inírida fue designada como humedal de importancia internacional por la Convención de Ramsar en 2014, siendo uno de los doce sitios Ramsar de Colombia y representando el 3% de los humedales del país. Abarca 250.159 hectáreas entre el Orinoco y la Amazonia, en Inírida (Guainía) y Cumaribo (Vichada). Su hidrografía, formada por la confluencia de los ríos Atabapo, Guaviare, Inírida y Ventuari, incluye aguas blancas, negras y claras. Su geomorfología, parte del Escudo Guayanés, y su altitud entre 100 y 200 metros sobre el nivel del mar, la convierten en un frágil complejo hídrico crucial para la conservación y la mitigación climática. La biodiversidad registrada incluye aproximadamente 476 especies de peces, 200 de mamíferos, 903 de plantas y 324 de aves. Es un refugio para especies en peligro como la guacamaya verde oscura, la nutria gigante y el oso hormiguero gigante. Culturalmente, sostiene a comunidades indígenas Puinave, Curripaco, Piapoco, Cubeo, Tukano, Wanano y Sikuani, así como a poblaciones campesinas de Meta, Casanare, Cundinamarca y Boyacá.

Desde 2009, el Instituto SINCHI ha llevado a cabo mapeos sociales y evaluaciones de parcelas para medir las reservas de carbono y biodiversidad en la zona. Las entidades participantes incluyen al Instituto SINCHI, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Programa ASL-Banco Mundial, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y la asociación local ACEFIN. La fase de campo, entre 2019 y 2021, estableció cuatro parcelas de 0,25 hectáreas cada una en bosques inundables de La Rompida y Caño Jota para monitorear carbono y biodiversidad. La metodología de análisis de datos, basada en Rivera-Parada et al. (2022), incluyó una revisión exhaustiva de literatura científica, libros, tesis, fichas técnicas y bases de datos botánicas globales como MOBOT, KEW y GBIF.

Las especies estudiadas se clasificaron en trece categorías de uso, según Cárdenas et al. (2002): Alimenticio, Artesanal, Colorantes/Tintes, Combustible, Construcción, Cultural, Forraje, Industrial, Maderable/Aserrío, Medicinal, Ornamental, Psicotrópico y Tóxico. Las partes vegetales analizadas fueron corteza, exudado/savia, hojas, tallo, fruto, flor, raíz, meristemo apical/palmito y semillas. Entre las especies destacadas, Attalea maripa (palma real) es multiuso, esencial para la restauración ecológica y la alimentación, con usos estructurales y medicinales. Brosimum guianense (palo brasil) es valorada por su madera duradera y sus propiedades etnobotánicas para neutralizar venenos de serpientes, con validación científica. Catostemma commune se usa en construcción y medicina tradicional. Diplotropis martiusii (palo de pescado) es apreciada en la industria maderera por su alta resistencia. Endlicheria bracteolata (laurel) se utiliza en la fabricación de curare y tiene potencial farmacológico contra la leishmaniasis. Eschweilera coriacea (carguero) es una madera moderadamente dura y pesada, ideal para infraestructuras y paneles. Euterpe precatoria (asaí) es socioeconómicamente relevante, rica en nutrientes y antioxidantes, con usos en medicina tradicional y artesanía. Gustavia augusta (coco mono) posee propiedades antiinflamatorias y se usa localmente para tratar la leishmaniasis.

La integración de especies adaptables como la Attalea maripa ofrece una herramienta biológica eficaz para la restauración de ecosistemas degradados, la mejora de la fertilidad del suelo y el aumento de la resistencia climática en los humedales del sitio Ramsar EFI. La evaluación de estas especies en la Estrella Fluvial de Inírida demuestra que la flora nativa amazónica proporciona verdaderas alternativas económicas frente a prácticas extractivistas y la deforestación. El aprovechamiento de recursos no maderables, como los frutos de Euterpe precatoria y Attalea maripa, es un pilar para la bioeconomía y el mercado de superalimentos, generando valor sin comprometer la integridad del bosque. La documentación científica corrobora las prácticas etnobotánicas ancestrales, revelando que los compuestos químicos presentes en estas especies no solo son fundamentales para la subsistencia rural, sino que también ofrecen soluciones locales para enfermedades complejas, como las mordeduras de serpientes y la leishmaniasis, y representan una valiosa fuente de materia prima para la industria farmacéutica.

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