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Estrategias para Prevenir el Tizón Tardío en Cultivos de Tomate durante Períodos Críticos

Jul 16, 2026

A mediados de julio, cuando los cultivos de tomate alcanzan su pleno desarrollo, con racimos maduros y frutos en proceso de coloración, surge una amenaza significativa: el tizón tardío. Esta enfermedad fúngica, de rápida propagación, tiene la capacidad de devastar hojas, tallos y frutos en cuestión de días, afectando tanto a las plantaciones al aire libre como a las cultivadas en invernaderos. Es crucial adoptar medidas preventivas, ya que la intervención temprana es mucho más efectiva que tratar de contener la enfermedad una vez que se ha establecido y extendido por la plantación.

El contraste entre las temperaturas diurnas cálidas y las noches más frescas durante la segunda quincena de julio crea un ambiente propicio para el desarrollo de este patógeno. El rocío y la niebla que se forman en estas condiciones proporcionan la humedad necesaria para que las esporas germinen y penetren en el tejido vegetal. Además, una vegetación densa, con hojas envejecidas en la parte inferior, dificulta la circulación del aire, lo que exacerba el problema. La combinación de alta humedad nocturna, temperaturas frescas y ventilación limitada convierte el cultivo en un caldo de cultivo ideal para la infección, permitiendo que la enfermedad avance rápidamente de lesiones localizadas a una afectación generalizada.

Para combatir eficazmente el tizón tardío, la prevención es fundamental. Se recomienda eliminar las hojas inferiores de las plantas de tomate hasta el nivel de los racimos con frutos ya formados, facilitando así la circulación del aire y reduciendo la humedad cerca del suelo. Esta poda debe realizarse en un día seco para permitir que las heridas cicatricen rápidamente. Asimismo, es vital optimizar la ventilación, manteniendo abiertas puertas y ventanas en los invernaderos y asegurando un espaciado adecuado entre las plantas. En cuanto al riego, se debe aplicar directamente en la raíz, preferiblemente por la mañana, evitando mojar el follaje para minimizar la humedad superficial. El uso de mantillo, como paja o heno seco, alrededor de la base de las plantas, actúa como una barrera que previene la dispersión de esporas desde el suelo. Complementariamente, pueden emplearse productos biológicos a base de bacterias o hongos beneficiosos de forma regular, o tratamientos con cobre, especialmente antes de períodos de lluvia, siempre siguiendo las normativas vigentes. Ante la aparición de las primeras manchas, es crucial retirar inmediatamente las partes afectadas, desechándolas adecuadamente para evitar la propagación, y aplicar el tratamiento correspondiente a todas las plantas del cultivo, ya que una respuesta rápida puede salvar la mayor parte de la cosecha.

En última instancia, la protección de los cultivos de tomate contra el tizón tardío no es una tarea puntual, sino un proceso continuo que exige vigilancia y constancia. Mantener la limpieza en el invernadero o en la parcela, asegurar una buena ventilación, eliminar de forma preventiva las hojas inferiores y aplicar tratamientos protectores de manera regular, son prácticas esenciales. La capacidad de anticiparse a las condiciones favorables para la enfermedad y de responder con prontitud ante los primeros signos, demuestra el compromiso del agricultor con la salud de sus plantas y la abundancia de su cosecha.

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