En el corazón de Paraguay, específicamente en el departamento Central, los cultivadores de fresa están abrazando una transformación agrícola. Un programa de capacitación intensivo ha introducido el manejo agroecológico y el uso de bioinsumos, como el caldo sulfocálcico, para fortalecer la producción orgánica. Esta estrategia no solo busca mitigar el impacto de plagas y enfermedades que históricamente han devastado hasta el 80% de las cosechas, sino también reducir drásticamente los costos operativos, mejorando así la rentabilidad de las familias agrícolas locales. La iniciativa subraya un compromiso creciente con la sostenibilidad y la resiliencia en el sector agrario.
Detalles Clave de la Innovación Agrícola en Paraguay
El 22 de junio de 2026, una jornada técnica crucial se llevó a cabo en la compañía Guajaibity San Miguel, en el departamento Central de Paraguay. Impulsada por la Gobernación de Central, esta capacitación reunió a 25 productores de Itauguá, Areguá, Ypacaraí y Capiatá, quienes son pilares fundamentales en el cultivo de fresa en la región. El enfoque principal fue el fortalecimiento de la producción orgánica y agroecológica de este fruto, vital para la economía local.
Los asistentes recibieron instrucción detallada sobre la preparación y aplicación del caldo sulfocálcico, un bioinsumo natural compuesto por cal hidratada, azufre y agua. Este innovador fungicida y acaricida se presenta como una alternativa eficaz y de bajo costo para el control de plagas y enfermedades, incluyendo ácaros, huevos de insectos, y diversas infecciones fúngicas y bacterianas. Se recomendó su aplicación dos veces por semana, demostrando un claro giro hacia métodos más amigables con el ambiente y la salud de los consumidores.
La necesidad de estas nuevas prácticas surgió de experiencias pasadas, donde las parcelas frutilleras sufrieron pérdidas de hasta un 80% debido a enfermedades causadas por hongos y bacterias. Ante este sombrío panorama, técnicos agrícolas han promovido activamente estas técnicas orgánicas para prevenir futuros desastres y asegurar la viabilidad económica de los pequeños productores. Personajes como Alicia Ferreira, Albino Rivas (conocido como “Don Ato”), Nery Amarilla y Pablino Sosa, miembros del Comité Unión Para el Progreso y con dos décadas de experiencia en el cultivo, participaron activamente, compartiendo su visión de una producción más saludable y rentable.
Actualmente, cada familia productora gestiona entre 7.500 y 10.000 plantas de fresa, y se estima que la campaña de 2026 podría generar entre 300 y 400 canastos por familia, con ingresos brutos de hasta G. 30 millones. Este cambio hacia lo orgánico no solo busca sostenibilidad ambiental, sino también una justa remuneración para el esfuerzo de los agricultores, diferenciando su producto en un mercado cada vez más consciente.
Reflexiones sobre el Futuro de la Agricultura Orgánica
La adopción de bioinsumos y prácticas agroecológicas en el cultivo de fresa en Paraguay es un claro indicativo de una tendencia global hacia una agricultura más consciente y sostenible. Este movimiento no es solo una respuesta a la creciente demanda de alimentos orgánicos por parte de los consumidores, sino también una estrategia inteligente para los agricultores, que buscan reducir la dependencia de costosos agroquímicos y mitigar los riesgos ambientales y sanitarios asociados. La historia de los productores de Central nos enseña que, con capacitación adecuada y el apoyo de las autoridades, es posible transformar los desafíos en oportunidades. La resiliencia demostrada por estas comunidades agrícolas, al enfrentar plagas y enfermedades con soluciones innovadoras y naturales, es un modelo a seguir. Este enfoque no solo protege el medio ambiente y la salud humana, sino que también empodera a los pequeños agricultores, brindándoles herramientas para construir un futuro más próspero y seguro en el sector agropecuario.
