La elección del sistema de conducción en los viñedos es un factor determinante para el crecimiento, la productividad y la calidad del fruto. A diferencia de las formas más tradicionales que permiten un desarrollo libre, el sistema de espaldera organiza la vegetación verticalmente sobre una estructura de alambres, lo que facilita un manejo más eficiente y adaptable a las necesidades del cultivador. Entre las opciones disponibles, el método de Cordón Royat, ya sea en su versión simple o doble, goza de gran popularidad mundial debido a su equilibrio óptimo entre rendimiento, calidad y facilidad de gestión. Este enfoque asegura que los elementos reproductivos y de renovación se mantengan en posiciones fijas a lo largo de un cordón permanente, simplificando así la renovación anual de los pulgares y permitiendo una poda rutinaria y ágil.
La implementación del Cordón Royat es un proceso que se extiende a lo largo de varios años, iniciando con la poda de las plantas a dos yemas en el primer año para fomentar el desarrollo de madera vigorosa. En el segundo año, se selecciona el sarmiento más adecuado para formar el tronco, doblándolo horizontalmente sobre el alambre y asegurándose de que las yemas queden orientadas correctamente. Los años subsiguientes se centran en consolidar los brazos mediante la poda a dos yemas de los sarmientos, asegurando la renovación constante y previniendo el envejecimiento prematuro de la cepa. Este método construye una estructura robusta que soporta eficazmente las operaciones mecánicas, además de simplificar el manejo fitosanitario y la vendimia. Existen dos variantes principales: el Cordón Royat simple, con un único brazo horizontal, ideal para viñedos de vigor moderado o espacios reducidos; y el Cordón Royat doble, con dos brazos opuestos, que maximiza la superficie productiva en viñedos más vigorosos. El sistema Royat ofrece una poda anual sencilla y rápida, alta mecanización, mejor aireación y exposición solar, y equilibrio productivo, aunque requiere más tiempo y habilidad en los primeros años de formación y puede presentar desafíos para controlar el exceso de vigor. Para una poda exitosa, es crucial utilizar herramientas limpias y afiladas, realizar cortes en bisel y evitar podar en condiciones climáticas adversas, como épocas húmedas o frías extremas.
Además de la poda seca, es fundamental llevar a cabo la poda en verde durante la primavera y el verano. Esta práctica incluye el deshojado, desyemado y des-nietado, operaciones vitales para optimizar la ventilación, reducir la competencia por los nutrientes y mitigar el riesgo de enfermedades. Es imprescindible realizar un seguimiento constante del estado sanitario de las plantas, especialmente después de eventos climáticos severos como el granizo o las heladas, y ajustar las técnicas de poda según sea necesario para preservar la integridad y vitalidad de la vid. La elección del sistema de Cordón Royat, en sus distintas modalidades, representa una alternativa sobresaliente para aquellos viticultores que persiguen un equilibrio entre la producción, la calidad y la sostenibilidad de sus cultivos. El éxito y la durabilidad del viñedo dependen en gran medida de una ejecución precisa de esta técnica. Por ello, es esencial considerar el vigor de la parcela, la variedad específica de la vid y las condiciones climáticas locales para adaptar la estrategia de poda más adecuada a cada situación particular, asegurando así la prosperidad y rentabilidad a largo plazo del cultivo.
