Árboles

Guía Integral para la Gestión Sostenible de Suelos Agrícolas y su Restauración

Aug 29, 2026

La salud del suelo agrícola es un pilar fundamental para la seguridad alimentaria y la estabilidad ambiental global. Un reciente informe técnico, fruto de la colaboración entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), subraya la urgencia de abordar la creciente degradación de estas tierras. Este documento de 2026 destaca que una parte significativa de la degradación terrestre, provocada por actividades humanas, ocurre en zonas dedicadas a la agricultura y la ganadería, planteando serios riesgos para el futuro. A través de un marco basado en la "neutralidad de la degradación de la tierra", la publicación expone estrategias y principios para revertir esta tendencia, impulsando la adopción de prácticas sostenibles y diversificadas, así como la implementación de políticas nacionales que fomenten la resiliencia de los ecosistemas agrícolas y el bienestar de las comunidades.

La degradación del suelo agrícola representa un desafío crítico que impacta directamente la capacidad global de producir alimentos, la riqueza biológica y la adaptabilidad al cambio climático. A pesar de la importancia de estas tierras, que comprenden la totalidad de las áreas destinadas a la producción de cultivos y la cría de animales, históricamente han sido subestimadas en las grandes iniciativas de restauración, que a menudo se enfocan en espacios con alta diversidad biológica. No obstante, de los más de 1.600 millones de hectáreas de tierra degradada a nivel mundial por métodos insostenibles, aproximadamente 1.040 millones de hectáreas, es decir, más del 60%, corresponden a tierras de uso agrícola. Este alarmante dato, junto con la previsión de un aumento del 50% en la demanda de alimentos para 2050 respecto a 2012, evidencia la necesidad imperante de una acción concertada. Actualmente, 1.700 millones de personas viven en regiones donde la degradación del suelo ya genera deficiencias en la producción, lo que acentúa la urgencia de implementar soluciones efectivas.

El documento enfatiza que cualquier estrategia para combatir la degradación del suelo debe basarse en ocho principios fundamentales para asegurar la equidad y la sostenibilidad. Estos incluyen el equilibrio entre las necesidades actuales y futuras, la garantía del derecho a la alimentación, la seguridad y equidad en la tenencia de la tierra, y la gobernanza inclusiva que involucre a todos los actores relevantes. También se destaca la importancia de reconocer el valor cultural de la tierra, adoptar un enfoque integral que vincule la biodiversidad y el cambio climático, basar la gestión en evidencia científica y considerar las implicaciones hídricas de las acciones de restauración.

Para lograr la neutralidad en la degradación de la tierra (NDT), el informe propone una jerarquía de acciones: primero, evitar la degradación mediante una planificación y zonificación adecuadas; segundo, reducir los impactos en las tierras en uso; y tercero, revertir la degradación en las tierras ya afectadas. Este mecanismo de neutralidad busca compensar las pérdidas futuras previstas en el capital natural con ganancias planificadas en otras áreas del mismo tipo de tierra, equilibrando la balanza ambiental.

La diversificación de los sistemas de producción se presenta como la estrategia central para restaurar los servicios ecosistémicos. Esto abarca desde la rotación de cultivos, el uso de cultivos de cobertura y la agroforestería, hasta la gestión sostenible de pastizales y la implementación de sistemas silvopastoriles. Además, se reconoce el papel crucial de ecosistemas de apoyo como bosques y humedales en la mejora de la infiltración del agua y la reducción de riesgos. Sin embargo, persisten desafíos significativos, como la capacidad institucional limitada, métricas inadecuadas para evaluar la NDT en contextos agrícolas, brechas de datos sobre tenencia de la tierra y la falta de coherencia política, que a menudo prioriza la producción intensiva sobre la salud del suelo a largo plazo. La publicación resalta la necesidad de superar estos obstáculos para construir un futuro más sostenible.

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