Las fuertes precipitaciones que afectaron el centro y sur de Chile durante los meses de julio y agosto han generado una gran inquietud entre los cultivadores de avellano europeo, según reporta el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). Este fenómeno climático ha provocado una saturación prolongada del suelo, coincidiendo con el período crucial de polinización de los árboles, lo que podría traducirse en una disminución de hasta un 30% en la producción para la próxima cosecha. El investigador Jorge Retamal, del Centro Regional INIA Quilamapu, subraya que uno de los riesgos inmediatos del exceso de humedad es el incremento de enfermedades radiculares, en particular las causadas por Phytophthora, un patógeno que prospera en condiciones de anegamiento e infecta las raíces.
Además de las enfermedades radiculares, el impacto más significativo de las lluvias se manifiesta durante la floración del cultivo. La polinización del avellano europeo depende en gran medida del viento para dispersar el polen. No obstante, las lluvias intensas en este periodo provocan que el polen caiga al suelo y pierda su viabilidad, afectando drásticamente la fecundación de las flores y, por ende, la producción de frutos. Retamal explica que si las precipitaciones se extienden por varias semanas dentro del ciclo de polinización de 12 semanas, especialmente en la semana de mayor emisión de polen, las pérdidas pueden ser sustanciales. Este año, el pico de liberación de polen coincidió con los episodios más intensos de lluvia, lo que sugiere una reducción de la producción que se evidenciará en la cosecha de 2027.
Ante este panorama, la prevención y la adaptación se vuelven esenciales. El especialista del INIA enfatiza que es fundamental evitar que los suelos permanezcan inundados por más de 48 horas, lo que implica realizar análisis detallados del suelo y diseñar sistemas de drenaje adecuados. Asimismo, la ubicación estratégica de los nuevos huertos es crucial, considerando que las zonas costeras pueden no cumplir con las horas de frío necesarias y las regiones de alta pluviometría presentan desafíos para la polinización y las labores de cosecha. Por ello, se hace imperativa una zonificación agroclimática específica para el avellano europeo, que permita orientar las inversiones, minimizar riesgos y fortalecer la competitividad del sector frente a los crecientes desafíos del cambio climático.
Enfrentar los retos del cambio climático en la agricultura requiere un enfoque proactivo y estratégico. La implementación de prácticas agrícolas sostenibles y el uso de tecnologías innovadoras son clave para asegurar la resiliencia de los cultivos y la prosperidad de las comunidades agrícolas. Cada paso hacia una mayor adaptación climática es una inversión en el futuro de nuestra producción alimentaria y el bienestar de nuestro planeta.
