Torrente

Impacto del sulfato de amonio en el sorgo cultivado en suelos complejos

Sep 25, 2026

Un estudio llevado a cabo por expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Argentina ha revelado la superioridad del sulfato de amonio sobre la urea para la fertilización del sorgo (Sorghum bicolor) en terrenos que presentan una combinación de alcalinidad, salinidad y sodicidad. Los hallazgos demuestran que esta fuente de nitrógeno no solo reduce el pH del suelo, sino que también potencia la asimilación de nutrientes, la actividad fotosintética y la acumulación de biomasa, marcando un avance significativo en la gestión de suelos con condiciones restrictivas para el cultivo.

La investigación comparó el rendimiento de tres variedades híbridas de sorgo en condiciones de campo e invernadero. Se emplearon dos tipos de suelo: uno con las características alcalinas, salinas y sódicas mencionadas, y otro sin estas limitaciones como control. Los tratamientos incluyeron sulfato de amonio, urea y un grupo sin fertilización, lo que permitió analizar no solo el aporte de nitrógeno, sino también los efectos específicos de cada fertilizante. Estos resultados ofrecen valiosa información para el manejo de áreas agrícolas donde los altos niveles de sales y el pH elevado comprometen la disponibilidad de nutrientes y, por ende, la capacidad productiva de los cultivos.

Uno de los descubrimientos más relevantes fue la capacidad del sulfato de amonio para modificar la química del suelo. En entornos de campo, su aplicación provocó una disminución de aproximadamente una unidad en el pH del suelo alcalino-salino-sódico, un efecto que no se observó con la urea. Esta acidificación es crucial, ya que un pH elevado restringe la absorción de varios nutrientes esenciales. Por lo tanto, el uso de sulfato de amonio no solo aporta nitrógeno, sino que también mejora el acceso de las plantas a otros elementos vitales, lo que lo convierte en una herramienta estratégica para suelos marginales.

La mejora en el ambiente edáfico se tradujo en un incremento en el estado mineral de las plantas. El sulfato de amonio facilitó una mayor absorción de nitrógeno, fósforo, potasio y calcio, nutrientes que a menudo están limitados en este tipo de suelos. El INTA resaltó específicamente el aumento en las concentraciones foliares de nitrógeno y fósforo, ambos fundamentales para el crecimiento vegetal. Esto subraya que, al seleccionar un fertilizante, no solo importa la cantidad de nitrógeno que aporta, sino también su forma química y cómo interactúa con el suelo, influyendo directamente en la respuesta del cultivo.

Los investigadores también estudiaron el impacto de los tratamientos en la fotosíntesis del sorgo mediante el análisis de la fluorescencia de la clorofila. Se encontró que el sulfato de amonio atenuaba los daños relacionados con el estrés en el fotosistema II, lo que resultaba en mayores tasas fotosintéticas y una producción superior de biomasa en comparación con las plantas no fertilizadas. Este hallazgo demuestra que los beneficios del sulfato de amonio van más allá de los cambios químicos en el suelo y los tejidos vegetales, impactando directamente en procesos fisiológicos clave para el crecimiento y desarrollo de la planta.

El estudio empleó tres híbridos de sorgo (155, 163 y SIP), revelando diferencias en su respuesta a la fertilización. Los híbridos moderadamente tolerantes, 163 y SIP, alcanzaron niveles de producción de biomasa similares a los obtenidos en suelos de referencia cuando se les aplicó sulfato de amonio. Esto sugiere que la combinación de una fertilización adecuada con la elección de genotipos mejor adaptados es una estrategia efectiva para optimizar la productividad en suelos restrictivos. La investigación enfatiza la importancia de adaptar las prácticas de fertilización a las propiedades específicas del suelo y al genotipo del cultivo.

En conclusión, los hallazgos reafirman la necesidad de personalizar las estrategias de fertilización. En suelos alcalinos-salinos-sódicos, la elección de un fertilizante como el sulfato de amonio, que puede alterar el pH, ofrece ventajas significativas sobre la urea. Este enfoque no solo mejora la nutrición mineral y el funcionamiento fotosintético del sorgo, sino que también ofrece una alternativa viable para recuperar la productividad en terrenos con limitaciones, siempre considerando las características particulares del lote y el tipo de sorgo cultivado.

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