La protección de la avellana en Tarragona: Un avance contra la mancha blanca.
Un modelo innovador para prever los daños en la avellana: La iniciativa REDUCTAV.
En Cataluña, España, se ha completado un proyecto de investigación pionero que ha dado como resultado un modelo matemático inicial para anticipar la amenaza de la mancha blanca en las avellanas. Este estudio también confirmó que la acción conjunta entre los productores puede mejorar la gestión de los insectos que provocan este daño. Los hallazgos finales del proyecto REDUCTAV, presentados por el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) el 29 de septiembre de 2026, son el resultado de cuatro años de monitoreo en el Camp de Tarragona.
La influencia de la temperatura primaveral en la aparición de la mancha blanca.
La investigación identificó la temperatura de la primavera como un factor crucial en la intensidad del daño. Utilizando los datos térmicos de 2026, el modelo proyectó un riesgo del 16% de mancha blanca, mientras que las cifras preliminares de la cosecha indicaron aproximadamente un 15%. Los científicos ven esta coincidencia como una señal positiva, aunque enfatizan la necesidad de validar el modelo en futuras campañas antes de su uso generalizado.
Una visión integral del proyecto: Clima, territorio y nuevas tecnologías.
El proyecto REDUCTAV es liderado por la cooperativa COSELVA y cuenta con la coordinación científica del IRTA, además de la participación de la Agrupación de Defensa Vegetal de la Avellana y Cultivos Mediterráneos. La investigación integra información climática y geográfica, pruebas de control de plagas, comparación de variedades y nuevas metodologías para identificar frutos dañados sin necesidad de abrirlos.
El mapeo de riesgos: Cómo 14.000 registros revelan patrones de la mancha blanca.
El equipo científico analizó alrededor de 14.000 entradas compiladas por COSELVA entre 2017 y 2025. Esta vasta base de datos permitió localizar la incidencia de la mancha blanca y la podredumbre en las plantaciones de avellano, así como examinar su correlación con diversas condiciones geográficas y climáticas.
Geografía del riesgo: Las áreas más vulnerables en el Camp de Tarragona.
Los hallazgos indican que la problemática no se distribuye de manera uniforme en el Camp de Tarragona. El riesgo es más pronunciado en localidades de menor altitud y latitud, como Vilallonga del Camp, El Morell, La Selva del Camp y Alcover, y disminuye a medida que aumenta la altitud o se avanza hacia el norte. La mancha blanca es una imperfección interna originada por las picaduras de varias especies de chinches, como Palomena prasina, Nezara viridula y Acrosternum heegeri, durante el desarrollo del fruto. Previamente, Mundo Agropecuario ya había cubierto los experimentos con cultivos trampa para manejar las chinches del avellano en Tarragona, una de las estrategias evaluadas en la zona para reducir la presencia de estos insectos. Cuando las chinches se alimentan de los frutos en etapas críticas de su desarrollo, pueden causar alteraciones internas que afectan su calidad comercial. Este problema es especialmente complejo porque las avellanas afectadas pueden lucir normales por fuera, complicando su identificación durante el procesamiento.
La temperatura como factor determinante: Una relación clave para la predicción.
El estudio climático reveló una correlación particularmente fuerte entre la temperatura y los daños. La temperatura promedio entre marzo y mayo explicó aproximadamente dos tercios de la variación observada en la mancha blanca entre temporadas, con un coeficiente de determinación R² de 0.67. Para la podredumbre, la temperatura acumulada entre enero y mayo mostró una relación similar, con un R² de 0.66. Estas asociaciones permitieron desarrollar el primer modelo predictivo del proyecto y aplicarlo experimentalmente con las condiciones meteorológicas de 2026. La estimación de un 16% de riesgo frente al 15% provisionalmente observado en la recepción de la cosecha representa una validación inicial favorable, aunque el IRTA subraya la necesidad de incorporar más campañas para confirmar la estabilidad del modelo y aumentar su capacidad explicativa. La integración de información meteorológica para determinar los momentos óptimos de intervención es una tendencia creciente en el manejo integrado de plagas. En otros frutales, el monitoreo automatizado de la polilla de la manzana permite ajustar los periodos de tratamiento según la actividad real del insecto, disminuyendo la dependencia de calendarios fijos.
El poder de la colaboración: Cómo el control colectivo reduce las avellanas afectadas.
Una segunda fase del estudio examinó si la coordinación de acciones entre diferentes fincas podría producir mejores resultados que el manejo individual. Para ello, se compararon dos áreas de 50 hectáreas cada una. En una de ellas, las explotaciones implementaron tratamientos de forma conjunta, mientras que en la otra coexistieron parcelas tratadas y sin tratar. Los datos del IRTA revelaron que la estrategia colaborativa logró reducir en más de seis puntos porcentuales la proporción de avellanas con mancha blanca, en comparación con las zonas sin coordinación. Esta eficacia se atribuye a la movilidad de las chinches. Un tratamiento localizado puede disminuir temporalmente la población en una parcela, pero los insectos pueden desplazarse a fincas cercanas. Cuando las intervenciones cubren una superficie mayor de manera simultánea, se minimiza la posibilidad de que las áreas no tratadas sirvan de refugio y origen de nuevas infestaciones. Este enfoque concuerda con los principios del manejo integrado de plagas, que combina monitoreo, umbrales de intervención y diversas herramientas, en lugar de depender únicamente de aplicaciones repetidas de insecticidas. Las experiencias con estrategias alternativas para el control de plagas agrícolas destacan la importancia de actuar sobre el ciclo y el comportamiento de los insectos.
La clave del tiempo: Por qué la intervención temprana fue más efectiva.
Los experimentos también subrayaron la trascendencia del momento de aplicación. En 2025, una intervención realizada a finales de julio resultó tardía, ya que una parte considerable del daño ya había ocurrido, y la parcela sin tratamiento superó el 33% de afectación. En contraste, en 2026, un tratamiento implementado a mediados de junio logró mantener el daño total por debajo del 10%, mientras que en la finca sin gestión alcanzó aproximadamente el 27%. Este hallazgo sugiere que anticipar correctamente el periodo de mayor riesgo puede ser tan crucial como la elección del producto. Además, uno de los productos evaluados demostró un impacto inmediato significativo sobre la población de chinches durante el pico de presión. Sin embargo, los resultados del IRTA enfatizan la importancia del momento de intervención y la coordinación territorial, más que la recomendación universal de un producto específico. El control temprano también mejoró los parámetros de calidad. En la finca con intervención precoz, la acidez de las avellanas se mantuvo alrededor del 0.20%, un valor que los investigadores asocian con frutos frescos, mientras que en las zonas sin control se observó un aumento de hasta el 50%. Las estrategias de control biológico y manejo integrado adquieren mayor relevancia cuando las plagas desarrollan resistencia o disminuye la disponibilidad de productos autorizados. En diversos sistemas agrícolas se ha demostrado que los enemigos naturales pueden complementar el manejo de plagas resistentes a pesticidas, siempre que su uso se adapte a las características del cultivo y de la especie objetivo.
La heterogeneidad varietal: Distintas susceptibilidades en el cultivo de avellana.
El proyecto REDUCTAV también identificó variaciones en la susceptibilidad entre las variedades de avellano. La variedad 'San Giovanni', de maduración más temprana, mostró aproximadamente siete puntos porcentuales más de daño que 'Negret'. Esta diferencia podría ser de gran utilidad práctica para organizar la vigilancia en las plantaciones. Los investigadores sugieren que las variedades más sensibles podrían actuar como indicadores tempranos de la llegada o el aumento de la plaga. Asimismo, consideran fundamental ajustar las intervenciones a la fenología de cada variedad, adelantando el seguimiento en las variedades más precoces y vinculando los tratamientos al desarrollo del grano. La campaña de 2026 ha demostrado en otros países productores cómo las condiciones meteorológicas pueden influir significativamente en la productividad del cultivo. En Chile, por ejemplo, las fuertes lluvias elevaron el riesgo productivo del avellano europeo debido a la saturación del suelo y sus efectos en etapas críticas del ciclo. En Tarragona, el nuevo modelo no busca pronosticar directamente el volumen total de la cosecha, sino estimar el riesgo de un defecto específico relacionado con la actividad de las chinches. Su eficacia dependerá de que las correlaciones observadas con la temperatura se mantengan en futuras campañas.
Terahercios: Una nueva herramienta para detectar avellanas dañadas internamente.
El proyecto también abordó un desafío post-cosecha: la identificación de la mancha blanca antes de que las avellanas lleguen al consumidor o a las etapas finales de procesamiento. A diferencia de otros defectos, esta alteración puede permanecer oculta dentro del fruto y pasar desapercibida por los sistemas ópticos tradicionales que analizan principalmente la superficie. En colaboración con el Grupo de Biodetección Multiespectral de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), liderado por Miguel Beruete, los investigadores probaron imágenes de terahercios, una tecnología capaz de penetrar el fruto y obtener información de su estructura interna sin destruirlo. Los modelos estadísticos iniciales, desarrollados con un equipo Terasense de 140 GHz en la planta piloto del IRTA en Mas Bové, lograron identificar más del 70% de las avellanas dañadas. Este resultado es aún preliminar y se obtuvo con una muestra limitada, lo que indica que la tecnología no está lista para su implementación inmediata en las líneas de procesamiento comerciales. El equipo ahora se enfoca en expandir el número de muestras y comparar los terahercios con otras tecnologías de inspección, como la imagen hiperespectral y el infrarrojo cercano. El objetivo es determinar qué sistema ofrece la precisión, velocidad y viabilidad económica necesarias para operar en entornos industriales.
Un enfoque integral: Conectando el campo, el clima y la calidad de la cosecha.
Los hallazgos de REDUCTAV demuestran que el manejo de la mancha blanca puede abordarse desde múltiples puntos de la cadena productiva: prever el riesgo mediante datos meteorológicos, monitorear las variedades más susceptibles, coordinar esfuerzos entre productores, intervenir antes de que el daño se generalice y mejorar la detección post-cosecha de frutos afectados. La investigación también realza la importancia de las Agrupaciones de Defensa Vegetal para organizar acciones que, de otro modo, no alcanzarían la misma efectividad si cada explotación operara de forma aislada. En el caso de plagas móviles, el comportamiento de los insectos transforma el paisaje agrícola en una unidad de manejo más extensa que los límites de una sola parcela. Aunque los resultados no eliminan la necesidad de una vigilancia directa ni constituyen un sistema predictivo definitivo (el modelo climático debe validarse en futuras campañas y la tecnología de terahercios requiere avanzar desde pruebas piloto a condiciones industriales), los datos recopilados entre 2017 y 2026 ofrecen al sector de la avellana del Camp de Tarragona una base cuantitativa para anticipar el riesgo. La combinación de temperatura, monitoreo territorial, coordinación entre fincas y tratamientos aplicados en el momento oportuno proporciona una estrategia para reducir pérdidas sin depender únicamente de un aumento en las aplicaciones fitosanitarias como la única respuesta a la plaga.
