Torrente

Investigan la "memoria" de la sequía en la vid Malbec en Argentina

Aug 01, 2026

Un proyecto de investigación internacional, liderado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina, está explorando la posibilidad de que la vid Malbec desarrolle una "memoria" de eventos de sequía. Este estudio, que involucra a científicos de Argentina y Francia, busca entender si los cambios epigenéticos inducidos por la escasez de agua pueden persistir en el material de propagación, como las estacas, y conferir una mayor resistencia a las nuevas plantas frente a futuras condiciones de sequía. Los hallazgos podrían transformar las prácticas vitícolas, especialmente en regiones áridas como Mendoza, Argentina, donde el estrés hídrico es un desafío constante para la producción de vino.

Detalles de la Investigación sobre la Memoria de la Sequía en la Vid Malbec

En el corazón de Argentina, en la provincia de Mendoza, reconocida mundialmente por sus viñedos, se gesta una investigación pionera liderada por la distinguida científica argentina Inés Hugalde, adscrita al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. El proyecto, seleccionado por su relevancia en una convocatoria europea para mujeres investigadoras en STEM, profundiza en el intrigante concepto de la "memoria vegetal" en la variedad de uva Malbec.

La esencia de la investigación radica en la epigenética, un campo que estudia las modificaciones en la expresión génica que no alteran la secuencia del ADN, pero pueden influir significativamente en las características de una planta. Hugalde y su equipo buscan determinar si la vid, tras experimentar períodos de sequía, conserva algún tipo de memoria a nivel molecular que le permita responder de manera más eficiente y resiliente ante futuros eventos de escasez de agua. Este fenómeno, de confirmarse, podría ser crucial para la adaptación de los cultivos en un escenario de cambio climático, donde las altas temperaturas y la reducida disponibilidad de agua son cada vez más frecuentes.

Una característica distintiva de la vid es su propagación asexual mediante estacas. Esta particularidad es clave para el estudio, ya que permite a los investigadores analizar si las señales epigenéticas inducidas por el estrés hídrico en la planta madre se transmiten a las nuevas plantas obtenidas de estas estacas. El equipo examinará cómo la actividad genética de la vid se modifica bajo condiciones de sequía y si estas regulaciones persisten en el material de propagación, influyendo en la respuesta de las plantas jóvenes.

La relevancia práctica de esta investigación es considerable. Si se logra demostrar que la vid conserva una memoria beneficiosa de la sequía, los viveros vitícolas podrían incorporar el historial ambiental de las plantas madre como un criterio adicional en la selección de estacas. Esto podría dar lugar a plantas más robustas y adaptadas a las condiciones áridas, optimizando el establecimiento de nuevos viñedos en etapas críticas de crecimiento. Sin embargo, los investigadores enfatizan la necesidad de obtener resultados concluyentes antes de implementar recomendaciones en la práctica, asegurando que cualquier beneficio sea estable, medible y compatible con la calidad sanitaria y agronómica del material.

El equipo de investigación, que incluye a colaboradores como Philippe Gallusci de la Universidad de Burdeos (Francia) e Inés de Rosas de la Universidad Nacional de Cuyo, junto con Carlos Marfil y Constanza Gallay Ruba, reúne una diversidad de conocimientos en fisiología, metabolismo y expresión génica. Este esfuerzo colaborativo busca no solo un avance en el conocimiento científico, sino también la generación de herramientas que permitan a la viticultura argentina y mundial enfrentar de manera más efectiva los desafíos ambientales del siglo XXI.

Relevancia y Perspectivas Futuras

Esta investigación es un testimonio del ingenio humano frente a los desafíos climáticos. El concepto de que las plantas puedan "recordar" y adaptarse a condiciones adversas abre un nuevo paradigma en la agricultura. Si el Malbec, o cualquier otra variedad, puede heredar una mayor resistencia a la sequía a través de mecanismos epigenéticos, esto podría tener un impacto transformador en la selección y el manejo de cultivos. Nos impulsa a pensar más allá de la modificación genética directa y a considerar la capacidad innata de la naturaleza para la adaptación, ofreciendo soluciones más sostenibles y armónicas con el ambiente.

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