La expansión incontrolada del lirio acuático en diversas masas de agua de México está generando una preocupación creciente debido a sus graves repercusiones en el medio ambiente y la economía local. Esta planta, reconocida como una de las especies invasoras más perjudiciales a nivel global por la Conabio, se propaga con una velocidad alarmante, formando densas alfombras que privan a la vida acuática de luz y oxígeno, además de entorpecer significativamente las actividades recreativas y productivas ligadas al agua. Los efectos negativos se sienten ya en sectores clave como el turismo y la pesca, afectando los ingresos de numerosas familias y obligando a las autoridades a buscar soluciones urgentes para contener esta plaga.
En la Laguna de Zumpango, la presencia masiva de lirio acuático ha transformado el paisaje. Los lancheros, quienes tradicionalmente dependían del turismo y la pesca, ahora enfrentan una drástica reducción en sus ingresos. La navegación se ha vuelto una tarea ardua, ya que el lirio se enreda en las hélices de las embarcaciones, provocando averías costosas y un incremento en los gastos de mantenimiento. Esto ha resultado en una disminución de visitantes y una precaria situación económica para aproximadamente diez familias que subsisten de estas actividades. Además, el viento desplaza las grandes masas de lirio, obligando a reubicar los puntos de embarque y dificultando el acceso para los turistas, quienes en muchos casos desisten de la visita.
La situación en Zumpango es un reflejo de un problema más amplio. En 2020, la laguna sufrió una sequía severa, y aunque se recuperó parcialmente para 2024, la calidad del agua, influenciada por aportes residuales, ha creado un ambiente propicio para el lirio. A pesar de que el tema fue llevado al Congreso mexiquense en 2022, las acciones concretas para su remoción aún están pendientes. Actualmente, las autoridades locales, en colaboración con Conagua, están realizando un diagnóstico para determinar la mejor estrategia de limpieza, pero sin una fecha definida para el inicio de las operaciones.
El impacto del lirio acuático también se siente con fuerza en el lago de Cuitzeo, particularmente en la zona de Acámbaro, donde los pescadores de siete comunidades llevan tres años sin poder realizar sus faenas habituales. La combinación de sequía y la proliferación del lirio ha impedido el acceso a las lanchas, empujando a muchos a buscar oportunidades laborales en otros estados o incluso en el extranjero. Aquellos que permanecen sobreviven con trabajos de bajo ingreso, fileteando pescado de otras regiones, una labor que apenas genera lo suficiente para cubrir las necesidades básicas de sus familias.
Las comunidades de Iramuco, Parcialidad de Iramuco, La Isla, El Zapote, Buena Vista de los Moscos, La Ortiga y La Cañada son las más afectadas en esta región. Los residentes han solicitado urgentemente el apoyo de las autoridades municipales y la Secretaría del Campo para controlar la planta mediante fumigación. En La Isla, la situación es tan crítica que el acceso a víveres se ha vuelto complicado debido a las barreras formadas por el lirio.
En el río Lerma, los municipios de Pénjamo (Guanajuato) y La Piedad (Michoacán) han emprendido esfuerzos conjuntos para remover el lirio acuático. Estos trabajos, apoyados por el Módulo de Riego, buscan mejorar la oxigenación del agua, prevenir plagas de insectos y mitigar un problema que ha afectado a las comunidades ribereñas por años, con beneficios directos para la salud pública. En San Luis Potosí, el organismo estatal del agua y Conagua están desarrollando un plan integral para la presa San José, priorizando la protección de la calidad del agua de la presa El Peaje para el consumo humano, ya que la eutrofización causada por el lirio disminuye el oxígeno, restringe la entrada de luz, acelera la evaporación y complica el funcionamiento de la infraestructura hidráulica.
Finalmente, en la Laguna de Yuriria, se han asignado cinco millones de pesos adicionales del presupuesto estatal para combatir el lirio. La Secretaría del Agua ha indicado que las intervenciones más efectivas se realizarán a partir de septiembre, debido a factores estacionales y tras coordinaciones con los tres niveles de gobierno. Existe un comité técnico interinstitucional que busca una acción coordinada a largo plazo. Se enfatiza que, sin una atención adecuada a las plantas de tratamiento y a las descargas que llegan a la laguna, el lirio seguirá proliferando, aunque la extensión exacta de la invasión aún es desconocida.
