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La capacidad del carbono orgánico del suelo para proteger los cultivos frente a sequías extremas es limitada: un estudio de la Universidad Estatal de Colorado

Aug 09, 2026

Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos, ha puesto de manifiesto que, si bien la materia orgánica del suelo mejora notablemente la productividad y la estabilidad de los cultivos en la mayoría de los escenarios, su capacidad para salvaguardar la producción en situaciones de sequía extrema es limitada. Este hallazgo desmiente la idea generalizada de que el carbono del suelo es más efectivo precisamente cuando la escasez hídrica es más severa. La investigación subraya que los beneficios más significativos de esta materia se observan en condiciones de humedad moderada o favorable, es decir, cuando las plantas aún disponen de suficiente agua para aprovechar las mejoras del suelo.

El equipo de científicos analizó extensos registros agrícolas de maíz, soja y trigo de primavera de secano, recopilados durante varias décadas en diferentes condados de Estados Unidos. Este trabajo, publicado en la revista Global Change Biology, representa el primer análisis a escala nacional que cuantifica los posibles beneficios en la resiliencia productiva asociados con el carbono orgánico del suelo. La conclusión principal es que el incremento de carbono en el suelo no puede compensar la ausencia total de agua en las condiciones más áridas, ya que su ventaja radica en optimizar la absorción de la humedad existente, no en crearla.

Este estudio resalta la necesidad de un enfoque multifacético para la resiliencia agrícola frente al cambio climático, especialmente en regiones propensas a la escasez de agua. Si bien mantener y aumentar la materia orgánica en el suelo sigue siendo crucial por sus múltiples beneficios —como la mejora de la estructura del suelo, el ciclo de nutrientes y la reducción de la erosión—, es fundamental complementar estas prácticas con otras estrategias. Entre ellas se incluyen el uso de variedades de cultivos más tolerantes a la sequía, la planificación adecuada de las fechas de siembra, técnicas eficientes de conservación de la humedad y el empleo de sistemas de riego avanzados cuando sea posible. Al adoptar un enfoque integral, los agricultores pueden construir sistemas más robustos y sostenibles, capaces de enfrentar los desafíos de un clima cambiante, asegurando así una producción agrícola más estable y productiva.

La salud del suelo es un pilar fundamental para una agricultura próspera y resiliente. Aunque el carbono orgánico no sea una "bala de plata" contra las sequías más severas, su fomento sigue siendo una inversión valiosa para la sostenibilidad a largo plazo. La clave reside en comprender sus límites y combinar sus ventajas con una diversidad de prácticas agronómicas que fortalezcan la capacidad de los ecosistemas agrícolas para adaptarse y prosperar ante las variaciones climáticas.

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