Un equipo de científicos del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales del INTA-Conicet en Argentina ha establecido que la monitorización de la clorofila puede facilitar la selección de cultivos más resistentes a la sequía. Esta metodología ofrece a los programas de mejoramiento genético una herramienta práctica y económica para identificar variedades que conserven su productividad ante la escasez de agua. La investigación demostró una conexión entre el contenido de estos pigmentos, la actividad fotosintética y el rendimiento de diversas especies cultivadas y silvestres. Aquellas plantas que logran mantener su pigmentación verde durante periodos de déficit hídrico también exhiben una mayor eficiencia en el aprovechamiento de la energía solar, lo que les permite seguir produciendo granos o biomasa.
La ventaja de esta técnica radica en su flexibilidad operativa, ya que las mediciones pueden llevarse a cabo con equipos portátiles, análisis de laboratorio avanzados o sensores remotos, adaptándose a distintos niveles de infraestructura y recursos económicos. La clorofila, pigmento vital para la fotosíntesis, se degrada durante la sequía, lo que disminuye la actividad fotosintética y, consecuentemente, el rendimiento. Mariela Monteoliva, investigadora del instituto, subraya que la medición de clorofila es un indicador fiable de la capacidad productiva de una planta bajo estrés. Se ha observado que genotipos tolerantes de soja, papa y cereales mantienen altos niveles de clorofila incluso en condiciones de sequía severa, lo que indica una función fotosintética prolongada y, por ende, una mayor capacidad de producción.
Esta metodología se ha utilizado en estudios sobre variedades de papa adaptadas a la sequía y podría revolucionar la selección genética, ya que permite evaluar un gran número de plantas de manera rápida y económica, concentrando los esfuerzos en los materiales más prometedores. La conservación de la clorofila es un criterio de selección valioso, pero debe complementarse con evaluaciones agronómicas exhaustivas que confirmen el rendimiento final del cultivo. La resistencia a la sequía es un rasgo complejo que involucra múltiples características, como la profundidad de las raíces, el control de la pérdida de agua y la capacidad de recuperación. Por ello, la medición de clorofila debe integrarse con otros indicadores fisiológicos y de rendimiento para una selección eficaz.
La accesibilidad de los equipos portátiles hace que esta metodología sea particularmente útil en regiones con recursos tecnológicos limitados, permitiendo una mayor frecuencia de mediciones y un estudio más detallado de la degradación y recuperación de la clorofila. Este enfoque representa un avance significativo en la búsqueda de soluciones para la productividad agrícola en un contexto de cambio climático, impulsando el desarrollo de variedades más resilientes y sostenibles. El desarrollo de cultivos que prosperen en condiciones de sequía es crucial para garantizar la seguridad alimentaria mundial. Al centrarse en la fotosíntesis y la capacidad de las plantas para mantener su verdor, los investigadores no solo abordan un desafío ambiental inminente, sino que también promueven prácticas agrícolas más robustas y adaptables, abriendo caminos hacia un futuro donde la agricultura pueda florecer a pesar de las adversidades climáticas.
