El panorama mundial del arándano se encuentra en un punto de inflexión, caracterizado por una reordenación de la oferta global y una creciente presión sobre los precios. Las dinámicas de mercado varían drásticamente entre las regiones productoras y los puntos de venta europeos. En este contexto, Perú mantiene su hegemonía global como exportador, mientras que Marruecos consolida su presencia, particularmente en el Reino Unido. La industria, en su conjunto, se inclina por un cambio de enfoque estratégico, priorizando el valor del producto por encima de la cantidad, respaldada por avances en la logística y la introducción de nuevas variedades con mayor durabilidad post-cosecha. Este giro estratégico busca asegurar la rentabilidad y la sostenibilidad del sector a largo plazo, en un entorno cada vez más competitivo.
Perú ha forjado en menos de diez años una industria del arándano de talla mundial, gracias a sus condiciones climáticas estables, amplias ventanas de cosecha y una ubicación geográfica estratégica para la exportación. En 2022, la producción alcanzó las 240.000 toneladas, con proyecciones futuras que podrían superar las 400.000 toneladas, consolidando a Perú como el principal proveedor global. Las estimaciones actuales sitúan a Perú por encima de las 200.000 toneladas anuales, seguido de cerca por Chile (83.000 t), Canadá (82.000 t), España (71.000 t), Estados Unidos (58.000 t) y México (55.000 t).
Tras un periodo de expansión acelerada, el sector peruano se centra ahora en la calidad, el sabor, la firmeza y la consistencia post-cosecha, alejándose de la mera producción masiva. Se están adoptando genéticas superiores y coordinando las ventanas de cosecha para alinear mejor las decisiones con las señales del mercado. La logística también se ha convertido en un pilar fundamental para agregar valor, con un mayor uso del puerto de Pisco y la próxima apertura del puerto de Chancay, que ofrecerá nuevas rutas hacia Asia y aliviará la congestión. Además, la disponibilidad y el coste de la mano de obra han impulsado la profesionalización y fidelización de los equipos de trabajo, a través de programas de formación y la implementación de mejores prácticas agrícolas.
Mientras tanto, Marruecos ha logrado un ascenso notable, posicionándose como el principal exportador de arándanos al Reino Unido. Entre julio y junio, los envíos marroquíes superaron las 19.000 toneladas, valoradas en aproximadamente 144 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual del 44% y más del doble de lo registrado dos temporadas antes. La temporada de producción marroquí abarca de diciembre a junio, alcanzando su pico en abril. Durante varios meses, la cuota de mercado de Marruecos en el comercio minorista británico superó el 50%, llegando al 75% en abril. Su principal competencia proviene de España, Países Bajos y Alemania, mientras el Reino Unido se afianza como un destino crucial, complementado por plataformas logísticas en la Unión Europea.
En cuanto a los precios y los márgenes, se observan señales mixtas tanto en origen como en la venta al por menor. Las agroexportaciones peruanas han experimentado un ajuste de precios tras el auge inicial; el kilogramo que antes podía venderse a 15 dólares ahora ronda los 5 dólares. Con el aumento de los costes internos y logísticos, los márgenes se han reducido, lo que indica que el cultivo está entrando en una fase de madurez que requiere mayor eficiencia, diferenciación y una planificación más precisa por parte de las autoridades. En la distribución europea, la situación es desigual. Cadenas como Plus en Países Bajos venden el arándano a unos 4,49 euros, mientras que DekaMarkt ha rebajado su precio a 2,49 euros. Otras cadenas mantienen la estabilidad, y minoristas como Dirk y Hoogvliet han lanzado promociones puntuales, lo que refleja una intensa competencia en plena temporada.
La innovación varietal es un motor clave para mejorar la vida útil post-cosecha y la experiencia del consumidor. Variedades como la FL19-006 destacan por su precocidad, gran calibre, textura crujiente y una vida útil post-cosecha de hasta ocho semanas. Tras su éxito en Florida, esta variedad está siendo evaluada en Perú con resultados prometedores, aunque su disponibilidad para nuevas siembras es limitada y sujeta a requisitos específicos. Los paneles de degustación en Estados Unidos han elogiado su sabor y consistencia, atributos esenciales para satisfacer la demanda de un mercado que busca diferenciación real. Esta apuesta por genéticas de alto rendimiento comercial se alinea con la estrategia de centrarse en el valor del producto en lugar del volumen bruto.
Más allá de los aspectos comerciales, la industria del arándano ha generado empleo formal y oportunidades en regiones rurales, impulsando la movilidad social y la inversión en infraestructuras locales. Este impacto conlleva la responsabilidad de asegurar la calidad del empleo como una ventaja competitiva para el sector. En el ámbito medioambiental, la competitividad a largo plazo depende del uso eficiente del agua, la reducción de la huella de insumos y la adaptación al cambio climático. Las empresas que se anticipan y protegen el entorno natural aseguran su futuro, mientras que las que no se adaptan, pierden relevancia. Con un mercado global cada vez más desafiante, el arándano se encamina hacia un crecimiento inteligente: Perú lidera apostando por la calidad, la logística y el capital humano; Marruecos avanza con fuerza en el Reino Unido; y la presión de los precios obliga a tomar decisiones precisas en cada eslabón de la cadena, desde la genética hasta el punto de venta final.
