Torrente

La mitad de los apicultores neerlandeses podría abandonar: El avispón asiático y la posible llegada del ácaro Tropilaelaps amenazan las colmenas

Aug 15, 2026

En los Países Bajos, la apicultura se encuentra en una encrucijada crítica. Las crecientes amenazas de especies invasoras, como el avispón asiático y el inminente ácaro Tropilaelaps, podrían llevar a la mitad de los apicultores a abandonar su oficio en la próxima década. Ante esta situación, la Asociación Neerlandesa de Apicultores (NBV) y la Universidad e Investigación de Wageningen (WUR) están movilizando esfuerzos para encontrar soluciones innovadoras y salvaguardar el futuro de las poblaciones de abejas.

Panorama de la Apicultura Neerlandesa ante Amenazas Invasoras

La apicultura en los Países Bajos enfrenta un desafío sin precedentes. A la fecha del 15 de agosto de 2026, la Asociación Neerlandesa de Apicultores (NBV) y la Universidad e Investigación de Wageningen (WUR) han emitido una seria advertencia: hasta la mitad de los apicultores del país podrían verse obligados a cesar su actividad en un periodo de cinco a diez años. Esta alarmante proyección se fundamenta en la intensificación de las presiones ejercidas por especies invasoras, principalmente la expansión descontrolada del avispón asiático y la inminente llegada del ácaro parasitario Tropilaelaps.

El contexto actual se agrava por los difíciles inviernos recientes. Entre 2023 y 2024, el 21.2% de las colonias estudiadas perecieron, y un significativo 6.7% de los apicultores participantes perdieron la totalidad de sus abejas. La mayoría de los 11,000 apicultores activos en los Países Bajos ejercen esta labor como una afición, lo que hace aún más vulnerable al sector ante las pérdidas económicas y el estrés que estas amenazas conllevan.

El avispón asiático (Vespa velutina), originario de China, se ha consolidado como una especie invasora en Europa, incluyendo los Países Bajos. Su estrategia depredadora consiste en acechar las colmenas y capturar a las abejas recolectoras, decapitándolas para alimentar a sus larvas. Esta táctica no solo reduce drásticamente el número de obreras, sino que también induce un comportamiento defensivo en las abejas, que se abstienen de salir a buscar néctar y polen. Esta reclusión forzada debilita las colonias por falta de alimento, pudiendo llevarlas a la inanición.

Los apicultores neerlandeses están clamando por una respuesta gubernamental más robusta y coordinada, que trascienda la mera observación. Una de las demandas más urgentes es la subvención para la captura de reinas de avispones asiáticos. La eliminación temprana de una reina puede prevenir la formación de nuevos nidos y, consecuentemente, la proliferación de numerosos ejemplares y futuras reinas. Sin embargo, la dificultad para localizar y eliminar los nidos, especialmente cuando las nuevas reinas ya se han dispersado al final de la temporada, complica la efectividad de estas intervenciones.

La segunda amenaza de magnitud considerable es el género de ácaros Tropilaelaps, que originalmente parasitaba a la abeja gigante asiática (Apis dorsata) y ahora ha logrado adaptarse a las abejas melíferas. A principios de 2026, la presencia de estos ácaros fue confirmada en Bielorrusia y Ucrania, lo que hace que su llegada a la Unión Europea y, por ende, a los Países Bajos, sea considerada por los investigadores como inevitable. Especies como Tropilaelaps clareae y Tropilaelaps mercedesae son particularmente peligrosas, ya que parasitan las crías y se multiplican rápidamente dentro de las celdas de las abejas jóvenes. Estos ácaros son más pequeños que el conocido Varroa destructor, lo que dificulta su detección visual temprana. Su ciclo de vida más corto también les permite una reproducción más veloz, con la capacidad de colapsar una colonia en cuestión de semanas, a diferencia de Varroa, que tarda uno o dos años.

Ante esta doble amenaza, el laboratorio BIJEN@WUR de Wageningen está combinando tecnología y selección genética para desarrollar soluciones. Una de las estrategias es el uso de ADN ambiental (eDNA) para detectar rastros microscópicos de Tropilaelaps antes de que sean visibles. Mediante la recolección de muestras y el análisis con inteligencia artificial y pruebas de PCR, se busca identificar infestaciones en sus etapas iniciales para una intervención temprana. Paralelamente, se investiga la selección de abejas con comportamiento VSH (higiene sensible a Varroa). Estas abejas poseen una capacidad natural para detectar y eliminar crías parasitadas, interrumpiendo el ciclo reproductivo del ácaro. Este comportamiento, observado desde la década de 1990 en Estados Unidos, representa una alternativa prometedora a la dependencia exclusiva de los acaricidas, que a menudo enfrentan problemas de resistencia.

La incertidumbre persiste sobre si las abejas VSH serán igualmente efectivas contra Tropilaelaps, ya que las señales químicas liberadas por cada ácaro podrían ser diferentes. No obstante, la investigación de Wageningen busca fortalecer la resistencia natural de las abejas mediante la inseminación artificial y el uso de marcadores genéticos para preservar los rasgos VSH deseados en futuras generaciones. La combinación de estas amenazas y la alta mortalidad invernal está ejerciendo una presión considerable sobre la comunidad apícola neerlandesa, predominantemente aficionada, haciendo urgente la necesidad de estrategias de prevención y control efectivas.

La grave situación que enfrentan los apicultores neerlandeses es un claro reflejo de los desafíos globales en la conservación de las abejas. La amenaza de especies invasoras como el avispón asiático y el ácaro Tropilaelaps, junto con la pérdida de colonias, subraya la urgente necesidad de una acción coordinada y multifacética. La investigación en Wageningen sobre la detección temprana a través de ADN ambiental y la selección genética de abejas VSH ofrece un rayo de esperanza. Sin embargo, estas soluciones científicas deben ir de la mano con políticas gubernamentales de apoyo, financiación para la prevención y una mayor conciencia pública sobre la importancia vital de los polinizadores para la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Es imperativo que la comunidad internacional y las autoridades locales reconozcan que la salud de nuestras abejas es intrínsecamente ligada a la salud de nuestros ecosistemas y, en última instancia, a nuestro propio bienestar.

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