Árboles

La plaga de Tortrix viridana: una amenaza para robles y encinas

Jul 21, 2025
Los árboles, especialmente aquellos que producen frutos, son susceptibles a diversas plagas y enfermedades. Entre las amenazas que acechan a los robles y encinas (género Quercus), el insecto Tortrix viridana se destaca por su capacidad de causar daños significativos. Es crucial comprender su naturaleza para proteger estas valiosas especies arbóreas.

Protege tus árboles: estrategias contra la piral del roble y la encina

Identificación del Tortrix viridana: el diminuto devastador de árboles

El Tortrix viridana, conocido popularmente como la piral del roble o de la encina, es una polilla originaria de las regiones boscosas de hoja ancha en Europa, el norte de África y Asia Menor. Aunque el adulto es un lepidóptero alado de un atractivo color verde pálido, es en su estado larval donde reside su poder destructivo. Con un tamaño modesto, entre 18 y 23 milímetros, sus alas posteriores son oscuras con pequeñas manchas blancas, contrastando con el verde de las anteriores.

El ciclo vital de la piral: de huevo a mariposa verde

El ciclo biológico del Tortrix viridana abarca varias etapas bien definidas. La hembra deposita aproximadamente 60 huevos, cubiertos por una sustancia aglutinante, cada uno midiendo alrededor de 1.25 a 1.35 mm de largo y 0.90 a 0.95 mm de ancho. Una vez eclosionan, las orugas pasan por cinco estadios larvales. Inicialmente, son de color gris claro con cabeza negra (1.8 mm), evolucionando a un tono avellana grisáceo en el segundo estadio (4 mm), manteniendo esta coloración pero aumentando su tamaño a 7 mm en el tercero y 10 mm en el cuarto. Finalmente, en el quinto estadio, alcanzan entre 15 y 19 mm, con un color plomizo y patas pálidas. Después, se transforman en crisálidas, de color marrón oscuro y forma alargada (9-11 mm de largo por 2-2.5 mm de ancho), para finalmente emerger como el adulto alado verdoso, sin diferencias visuales evidentes entre machos y hembras.

Reconociendo el daño: señales de infestación por Tortrix viridana

La presencia del Tortrix viridana en los árboles se manifiesta a través de síntomas claros. Las hojas presentan mordeduras evidentes, lo que conduce a una caída prematura de las mismas, un fenómeno conocido como defoliación. Este daño impacta directamente en el crecimiento del árbol, ralentizándolo de manera notoria, y confiriéndole un aspecto general decaído o “triste”. La identificación temprana de estos signos es vital para una intervención efectiva.

Estrategias de control: combatiendo la plaga de forma natural y química

Para controlar la proliferación del Tortrix viridana, existen diversas opciones. Los métodos naturales incluyen el uso de parásitos como Pimpla maculator o Phaeogenes stimulator, que pueden parasitar casi el 80% de la plaga, ofreciendo una solución biológica altamente efectiva. Otra alternativa ecológica es el empleo de Bacillus thuringiensis, una bacteria que actúa como insecticida biológico. Cuando se requiere una acción más directa, los tratamientos químicos a base de piretroides aplicados por espolvoreo son una opción viable. Conocer estas herramientas te permitirá tomar medidas adecuadas al detectar la presencia de Tortrix viridana en tus Quercus.

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