Torrente

La propagación del patógeno del cacao Phytophthora palmivora en los Andes colombianos: un enigma genético sin fronteras montañosas

Sep 29, 2026

Un estudio innovador ha revelado que las imponentes cordilleras de Colombia no actúan como barreras para la dispersión de Phytophthora palmivora, el microorganismo que causa la enfermedad de la mazorca negra en los cultivos de cacao, un hallazgo que contrasta con las expectativas iniciales de los investigadores. Este oomiceto, también conocido como moho acuático, provoca lesiones oscuras en el fruto, volviéndolo inservible. La investigación, publicada en la revista Phytopathology, examinó 73 aislamientos del patógeno recolectados en las regiones cacaoteras occidental, central y oriental del país. Aunque se identificó una considerable variabilidad genética, no se observó un patrón de distribución que coincidiera con las divisiones geográficas montañosas, lo que sugiere que otros factores, posiblemente relacionados con las actividades humanas, son determinantes en su propagación.

El análisis genético de los 73 aislamientos de Phytophthora palmivora, llevado a cabo por un equipo multidisciplinario de expertos de la Universidad de los Andes, la Federación Nacional de Cacaoteros, la Universidad de Florida y el Boyce Thompson Institute, reveló la existencia de siete distintos grupos genéticos. Sin embargo, estos grupos no estaban asociados con las regiones geográficas de donde provenían las muestras. Además, las pruebas estadísticas no lograron establecer una relación significativa entre la distancia geográfica y las diferencias genéticas observadas. Todos los aislamientos estudiados pertenecían al tipo de apareamiento A2, lo que, junto con los resultados genéticos, es consistente con una reproducción predominantemente clonal. Esta característica apoya la hipótesis de que la diversidad genética es el resultado de múltiples introducciones del patógeno y su posterior diseminación facilitada por la actividad humana, más que por una evolución in situ limitada por barreras naturales. Adicionalmente, los investigadores evaluaron la virulencia de los aislamientos en hojas de cacao del cultivar CCN51, encontrando una amplia gama de agresividad que tampoco se correlacionó con la geografía ni con los grupos genéticos identificados, lo que subraya la complejidad del patógeno.

Estos descubrimientos tienen implicaciones significativas para las estrategias de prevención y control en los cultivos de cacao. Los resultados enfatizan la importancia de una estricta supervisión fitosanitaria del material vegetal que se traslada entre las diferentes zonas de producción. La diversificación genética del patógeno también es crucial para los programas de mejoramiento de plantas, ya que una variedad resistente a un tipo de aislamiento puede no serlo frente a otros. Por lo tanto, es esencial evaluar la resistencia de los cultivares contra una amplia gama de aislamientos antes de asumir una protección generalizada. En última instancia, este estudio nos enseña que la lucha contra este patógeno debe abordarse desde una perspectiva regional y holística, reconociendo que las barreras naturales pueden no ser suficientes para contener su expansión. La colaboración entre científicos, productores y programas de investigación es fundamental para desarrollar estrategias efectivas que garanticen la sostenibilidad de la producción cacaotera.

La preservación de nuestros recursos agrícolas y la innovación en técnicas de manejo de enfermedades son pilares para el desarrollo sostenible. Enfrentar desafíos como la dispersión de patógenos requiere un compromiso con la investigación científica y la aplicación de prácticas agrícolas responsables. La adaptabilidad y la proactividad son clave para proteger la biodiversidad y asegurar el futuro de cultivos esenciales como el cacao, contribuyendo así al bienestar de las comunidades y la economía global.

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