Torrente

La Quinua: Un Grano Revolucionario Contra la Sequía y la Salinidad

Oct 20, 2026

La búsqueda de cultivos resilientes frente a la escasez hídrica ha posicionado a la quinua como una alternativa agrícola prometedora. En los Países Bajos, la compañía Radicle Crops, nacida de la prestigiosa Wageningen University & Research (WUR), está a la vanguardia del desarrollo de nuevas variedades de este grano andino, diseñadas para soportar condiciones de sequía y alta salinidad. Este ambicioso proyecto ha trascendido fronteras, logrando que sus innovadoras variedades se cultiven comercialmente en dieciocho países, sumando más de diez mil hectáreas dedicadas a su producción. La iniciativa integra décadas de investigación agronómica con programas de mejoramiento genético, con el objetivo de expandir el cultivo de quinua más allá de sus hábitats originarios. De esta manera, Radicle Crops busca empoderar a los agricultores con opciones productivas sostenibles, esenciales para afrontar los desafíos del cambio climático, al mismo tiempo que promueve la diversificación agrícola con cultivos menos convencionales pero de alto valor nutricional, como los altramuces.

La quinua, un alimento básico con una trayectoria agrícola de aproximadamente seis mil años en las regiones montañosas de Sudamérica, ha captado la atención de investigadores europeos por su notable capacidad de desarrollo en entornos hostiles. Desde la década de 1990, científicos de Wageningen han investigado meticulosamente cómo aclimatar esta especie a las condiciones climáticas y lumínicas de Europa. El principal reto consistió en crear plantas capaces de completar su ciclo vital bajo un régimen de luz y temperaturas distintas a las de sus lugares de origen. La clave de este éxito radicó en el cruce de una variedad chilena con una ecuatoriana, lo que resultó en especímenes menos amargos y que requerían menos horas de luz para madurar. Esta adaptación fue crucial para el éxito del cultivo en latitudes donde la duración del día fluctúa significativamente a lo largo de la temporada agrícola. El interés comercial por la quinua se disparó especialmente en Francia, impulsando la investigación y el establecimiento del Dutch Quinoa Group, precursor de la actual Radicle Crops, una empresa líder en el mejoramiento genético de este cultivo.

En 2023, Radicle Crops asumió el programa de mejoramiento de quinua de Wageningen, obteniendo nueve variedades patentadas que carecen de saponinas, además de valioso material genético y avanzadas tecnologías de selección. La ausencia de saponinas, responsables del sabor amargo, simplifica el procesamiento del grano y aumenta su aceptación comercial. La colaboración científica entre Radicle Crops y la universidad continúa, enfocándose en mejorar la tolerancia a la sequía, la resistencia a la salinidad y la estabilidad productiva en diversas condiciones. Estas características son vitales para regiones con disponibilidad hídrica irregular, aunque la resistencia por sí sola no garantiza altos rendimientos, pues intervienen también el tipo de suelo y el manejo agronómico. Para entender la resistencia a la falta de agua, Radicle Crops utiliza la infraestructura del Netherlands Plant Eco-phenotyping Centre (NPEC), donde se someten los cultivos a condiciones controladas para observar sus reacciones y seleccionar las líneas más prometedoras. Este trabajo ha permitido que las variedades de quinua de Radicle Crops se cultiven en dieciocho países, abarcando más de diez mil hectáreas y demostrando su viabilidad comercial en diversas regiones, desde Europa hasta Nueva Zelanda.

La expansión de la quinua no solo depende de las mejoras agronómicas, sino también de la rentabilidad y la aceptación en el mercado. Radicle Crops invirtió casi cuatro millones de euros para acelerar el mejoramiento genético, utilizando técnicas como la obtención de híbridos F1 para combinar características deseables. Este proceso requiere inversiones a largo plazo y la infraestructura científica especializada para desarrollar y comercializar nuevas variedades. Además de la quinua, la empresa explora el potencial de otras especies como el altramuz blanco y el andino (tarwi), ricos en proteínas, con el objetivo de diversificar la agricultura con cultivos que han recibido menos atención. Estos esfuerzos buscan ofrecer a los agricultores más opciones para adaptar sus sistemas productivos a un clima cambiante. La tolerancia de la quinua a la sequía es una ventaja significativa, pero es crucial complementar las variedades adaptadas con prácticas agronómicas eficientes y una gestión adecuada del agua para asegurar la estabilidad de la producción ante las fluctuaciones climáticas.

El programa colaborativo entre Wageningen y Radicle Crops simboliza un modelo exitoso de cómo la investigación a largo plazo puede transformarse en una actividad agrícola con impacto comercial, gracias a la sinergia entre academia, empresa y agricultores. La difusión de la quinua en dieciocho países pone de manifiesto el creciente interés por cultivos que demuestran una notable adaptabilidad a diversas condiciones productivas. No obstante, la creación de nuevas variedades sigue siendo un proceso laborioso que exige ensayos rigurosos y una evaluación constante en entornos agrícolas reales. Los expertos enfatizan que ampliar el abanico de cultivos disponibles es una estrategia fundamental para fortalecer la resiliencia de la agricultura frente al cambio climático. La quinua es un claro ejemplo de esta transformación: una especie originaria de los Andes que, tras décadas de investigación y selección, ha logrado establecerse exitosamente en mercados globales, lejos de sus regiones tradicionales. El futuro de este programa dependerá no solo de los avances agronómicos, sino también de la capacidad de proveer semillas de calidad, sistemas de producción rentables y mercados estables para los agricultores.

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