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La sequía en Brasil aumenta el riesgo para la agricultura familiar

Oct 04, 2026
La sequía que afecta a Brasil en 2026 representa una amenaza creciente para los agricultores familiares, especialmente para aquellos que dependen de los cultivos de maíz y frijol de secano. El Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) ha emitido alarmas por los altos niveles de riesgo en numerosos municipios, destacando la vulnerabilidad de la región Nordeste.

La resiliencia de la agricultura familiar brasileña ante la escasez hídrica es puesta a prueba.

Riesgo elevado de sequía para las cosechas de maíz y frijol en Brasil.

La sequía en Brasil se ha acentuado en septiembre de 2026, lo que ha generado una situación crítica para los agricultores familiares que cultivan maíz y frijol sin riego. Cemaden ha reportado que 27 municipios están en riesgo muy alto y otros 170 en riesgo alto. La mayoría de estos casos críticos se concentran en la región Nordeste, donde ya se observan disminuciones en la producción de ambos cultivos.

La vulnerabilidad de la agricultura familiar en el Nordeste brasileño.

El informe de riesgo agrícola, publicado el 2 de octubre, enfatiza la exposición al déficit hídrico, las vulnerabilidades y la limitada capacidad de adaptación de los municipios afectados. De los 27 municipios con riesgo muy alto, 26 se encuentran en el Nordeste, y de los 170 con riesgo alto, 131 también pertenecen a esta región. La agricultura familiar del Semiárido brasileño es particularmente dependiente de las lluvias, y las estrategias de adaptación, como el uso de cisternas y la recolección de agua, son cruciales.

Incremento significativo del riesgo de sequía en las siembras de julio.

Cemaden ha detectado un aumento drástico en el riesgo de sequía para las siembras de julio en comparación con el año anterior. En septiembre de 2025, solo 32 municipios estaban en riesgo alto, cifra que en 2026 se disparó a 170, sumando además 27 municipios en riesgo muy alto. Las siembras de agosto y septiembre también muestran niveles de riesgo considerables, aunque menores. La evaluación del riesgo considera la amenaza climática, la exposición y la vulnerabilidad, y el impacto real varía según las condiciones locales y el ciclo del cultivo.

La región Nordeste, epicentro de la crisis hídrica.

Los datos confirman que la sequía más severa se localiza en el Nordeste, donde 131 de los 170 municipios con riesgo alto y 26 de los 27 municipios con riesgo muy alto están ubicados. El monitoreo general de sequía de Cemaden indica un aumento del 75.8% en el número de municipios brasileños con sequía severa o extrema entre agosto y septiembre, pasando de 157 a 276. Alagoas, Sergipe y el norte de Bahía son las áreas más afectadas.

Impacto prolongado de la sequía en la disponibilidad hídrica regional.

La persistencia del déficit hídrico es una preocupación importante. De los 276 municipios con sequía severa o extrema en septiembre, el 95% ya experimentaba algún grado de sequía desde julio. Esto sugiere un agotamiento acumulado de las reservas de agua, afectando gravemente los cultivos de secano. Sin embargo, la experiencia del Semiárido con cisternas y sistemas diversificados ha ayudado a mitigar parte de esta vulnerabilidad.

La sequía afecta gravemente vastas extensiones agrícolas municipales.

El boletín de Cemaden revela que en septiembre, 317 municipios tenían al menos el 40% de sus áreas agrícolas potencialmente afectadas por la sequía, lo que representa un aumento de 109 municipios desde agosto. Dentro de este grupo, 228 municipios reportaron más del 80% de su superficie agropecuaria potencialmente impactada. Alagoas, Bahía y Sergipe lideran esta estadística, destacando la necesidad de un seguimiento constante.

Pérdidas de rendimiento en Bahía por la escasez de lluvias.

Los efectos de la sequía ya se reflejan en Bahía, donde la cosecha de maíz de segunda temporada sufrió una reducción del rendimiento del 38.5% respecto a lo estimado. La falta de lluvias desde abril y la siembra fuera del período ideal contribuyeron a estas pérdidas. El frijol caupí también se vio afectado en sus etapas reproductivas críticas, demostrando la sensibilidad de los cultivos a la distribución irregular de las precipitaciones.

Sequía causa estragos en los cultivos de Paraíba y Piauí.

En Paraíba, la irregularidad de las lluvias desde mediados de mayo ha comprometido el maíz de segunda cosecha, dejando muchas parcelas en condiciones deficientes. El frijol caupí también ha sufrido, especialmente en el Sertão, donde el déficit hídrico ha sido más pronunciado. En Piauí, la falta de agua durante la floración y el llenado del grano ha reducido el potencial productivo del frijol caupí y el maíz de segunda cosecha.

Estrategias de adaptación en Alagoas ante la escasez hídrica.

En Alagoas, la sequía ha obligado a los agricultores a destinar gran parte del maíz de tercera cosecha a ensilaje o pastoreo, debido a los bajos rendimientos esperados de grano. Esta estrategia ayuda a mitigar las pérdidas, especialmente para las explotaciones ganaderas. El frijol de tercera cosecha también ha sido afectado, con volúmenes reducidos en el Sertão. La integración de biodigestores para producir biofertilizantes es una solución implementada en algunas fincas familiares.

El Índice Integrado de Sequía como herramienta de evaluación.

Cemaden utiliza el Índice Integrado de Sequía, que combina el déficit de precipitación, la anomalía de humedad del suelo y el índice de salud de la vegetación, para evaluar la severidad de la sequía. Esta metodología proporciona una visión integral que va más allá de la simple cantidad de lluvia, considerando también la vulnerabilidad y la capacidad adaptativa de los municipios, así como el calendario agrícola de los cultivos de secano.

Disparidad entre la producción nacional y los impactos locales de la sequía.

A pesar de las pérdidas regionales, la estimación de la cosecha nacional de granos en Brasil para 2025/26 se mantiene elevada, con 361.7 millones de toneladas. Sin embargo, Cemaden advierte que esta cifra global no debe ocultar los graves impactos locales en las comunidades rurales. Las variaciones en la producción pueden deberse a múltiples factores, no solo a la sequía, y el seguimiento de las condiciones climáticas será crucial para la próxima campaña 2026/27.

Distinción entre riesgo de sequía y pérdidas de producción confirmadas.

El informe de Cemaden del 2 de octubre ofrece un análisis detallado del riesgo, pero es crucial diferenciar entre las condiciones de sequía, el riesgo agrícola y las pérdidas efectivamente observadas. Mientras en algunas áreas ya se han cuantificado las reducciones de rendimiento, en otras, el monitoreo sirve como una señal de alerta temprana. La capacidad de cada territorio para enfrentar la escasez de agua y el momento de las lluvias futuras serán determinantes para el impacto final en la agricultura familiar de secano.

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