Torrente

La Sequía Castiga a Galicia: Maíz Forrajero se Reduce hasta un 60% y Aumenta la Presión en la Producción Lechera

Aug 14, 2026

La región de Galicia, en el noroeste de España, está inmersa en una profunda crisis agrícola y ganadera. Las inclemencias del tiempo, marcadas por una sequía prolongada y temperaturas inusualmente elevadas, han diezmado las cosechas de maíz forrajero, con pérdidas que en algunas comarcas alcanzan un alarmante 60%. Esta drástica reducción no solo compromete la alimentación del ganado lechero, vital para la economía local, sino que también agrava el estrés térmico que sufren los animales, llevando a una caída en la producción láctea y un incremento sustancial en los gastos operativos de las explotaciones, desde la compra de pienso hasta el consumo de agua y electricidad para refrigeración. La situación ha encendido las alarmas entre los ganaderos, quienes ven cómo sus márgenes de beneficio se reducen drásticamente, enfrentando un futuro incierto si las condiciones climáticas no mejoran y no se implementan medidas de apoyo.

Impacto Devastador de la Sequía y el Calor en la Agricultura y Ganadería Gallega

Durante el mes de agosto de 2026, la región de Galicia, en el noroeste de España, ha sido duramente golpeada por una sequía intensa y temperaturas excesivamente altas, provocando una reducción catastrófica de hasta el 60% en la cosecha de maíz forrajero en áreas clave como Lalín, Trazo y Pontevedra. Esta disminución en la producción de maíz, un alimento esencial para el ensilado, impacta directamente en las reservas alimentarias de las explotaciones ganaderas lecheras, obligándolas a buscar costosas alternativas externas.

Ganaderos como Román Santalla, de Lalín, con una granja de 280 cabezas, han observado un desarrollo insuficiente de las plantas de maíz y una reducción significativa en el tamaño y cantidad de grano, lo que compromete tanto el volumen como el valor nutricional del forraje. En Trazo, Víctor Bello de Ganadería Bello, estima una caída del 35% al 50% en la recolección, forzando a una planificación urgente para la adquisición de alimento complementario. Begoña Vázquez, coordinadora de Unións Agrarias en Pontevedra, ha destacado que muchas parcelas han detenido su crecimiento por completo, afectando la calidad nutricional del maíz restante.

Adicionalmente, las altas temperaturas están causando estrés térmico en el ganado vacuno, lo que se traduce en una disminución del consumo de alimento y una caída de hasta el 20% en la producción diaria de leche en granjas sin sistemas de refrigeración adecuados, según Santalla. Ganadería Bello reporta una reducción del 10% en su producción láctea. Esta situación no solo afecta la producción sino que también incrementa los costos operativos debido a la necesidad de intensificar el uso de ventiladores y sistemas de enfriamiento, elevando el consumo eléctrico.

La escasez de forraje propio ha elevado la dependencia de piensos y forrajes externos, cuyos precios incluyen costos de producción, almacenamiento y transporte, afectando significativamente la rentabilidad de las granjas. La falta de agua también es un problema crítico, con fuentes naturales secándose y las infraestructuras rurales de suministro incapaces de satisfacer la demanda de los animales, limpieza y refrigeración. La combinación de menor cosecha, descenso en la producción láctea y mayores gastos operativos, incluyendo el encarecimiento de fertilizantes y gasóleo, plantea un escenario económico muy desafiante para los productores gallegos.

Esta crisis subraya la vulnerabilidad de la agricultura y la ganadería a los fenómenos climáticos extremos y la urgente necesidad de implementar estrategias de adaptación y apoyo para garantizar la sostenibilidad del sector en el futuro.

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