Torrente

La sequía merma la cosecha de patatas en Bélgica y genera inquietud en la industria

Aug 31, 2026

Bélgica experimenta una reducción drástica en su producción de patatas de 2026, con el rendimiento promedio disminuyendo aproximadamente 15 toneladas por hectárea en comparación con el ciclo anterior. Esta baja se atribuye a una secuencia climática adversa: lluvias torrenciales seguidas de una sequía prolongada y altas temperaturas. Los tubérculos cosechados son considerablemente más pequeños de lo habitual, lo que amenaza el suministro a la industria de procesamiento de patatas fritas y podría generar un aumento en los precios para los consumidores.

Los campos belgas, en particular cerca de Lieja, muestran tubérculos que no alcanzan el tamaño deseado. Un agricultor local, Mathieu Comijn, con 500 hectáreas de cultivo, reportó que algunas patatas apenas tienen el tamaño de una pelota de ping-pong, muy por debajo de su desarrollo normal. Esta situación no solo impacta el volumen, sino también la calidad, ya que una menor proporción de la cosecha cumple con el calibre necesario para producir las patatas fritas largas, un producto icónico de la gastronomía belga.

La problemática comenzó a finales de la primavera con fuertes tormentas que dañaron la estructura del suelo. Posteriormente, un período de calor intenso y escasez de agua endureció la tierra, impidiendo el crecimiento adecuado de los tubérculos. Las patatas requieren un suministro constante de humedad para su desarrollo, y los extremos climáticos consecutivos comprometen tanto la formación como el engrosamiento del cultivo. La variedad Bintje, tradicionalmente usada para las patatas fritas belgas, ha sido una de las más afectadas, generando preocupación entre los productores y compradores ante la próxima cosecha de septiembre.

A pesar de que los tubérculos más pequeños no han perdido su sabor, su tamaño limita la eficiencia del procesamiento industrial. La cadena de suministro belga de patatas, que combina producción, calidad, calibre y entregas regulares, es muy sensible a estas variaciones. Bélgica, siendo el quinto productor europeo, es el principal exportador mundial de productos de patata procesada, dedicando más de 100.000 hectáreas a este cultivo y con una capacidad de procesamiento de seis millones de toneladas anuales. Cualquier interrupción en la cosecha tiene un impacto significativo en fábricas, contratos comerciales, almacenamiento y en miles de establecimientos de alimentos.

Para mitigar el déficit actual, algunos agricultores como la familia Comijn están utilizando sus reservas de la cosecha abundante de 2025, almacenadas en condiciones controladas. Si bien estas existencias ofrecen un alivio temporal, no son suficientes para compensar la totalidad de la producción perdida. La necesidad de recurrir a reservas pasadas resalta la importancia de un buen almacenamiento como estrategia de gestión de riesgos agrícolas, aunque esto conlleva costos asociados y no reemplaza una nueva cosecha.

El Sindicato Nacional de Vendedores de Patatas Fritas de Bélgica ha advertido que la escasez podría elevar los precios al consumidor, afectando a los 4.500 establecimientos que representa. Esta situación se suma a temporadas recientes marcadas por excesos de agua y bajos rendimientos, lo que subraya la urgencia de adoptar prácticas agrícolas más resilientes.

Frente a estos desafíos climáticos, la adopción de variedades de patata más resistentes y una gestión hídrica eficiente se vuelven esenciales. La investigación se enfoca en identificar recursos genéticos capaces de mantener el rendimiento y la calidad bajo condiciones de estrés hídrico. Además, el manejo del suelo y la optimización de sistemas de riego y almacenamiento son cruciales para que los productores belgas puedan enfrentar la creciente irregularidad de las campañas agrícolas y asegurar la estabilidad de esta vital industria.

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