Marruecos está llevando a cabo un proyecto agrícola a gran escala en la región de Dajla-Oued Ed Dahab, con el objetivo de irrigar aproximadamente 5.200 hectáreas mediante la desalinización de agua del océano Atlántico. Esta iniciativa combina una planta desalinizadora, una infraestructura de riego y la generación de energía eólica, buscando expandir la producción de vegetales sin sobrecargar los acuíferos de esta zona naturalmente seca.
Este plan se ha desarrollado en fases a través de colaboraciones entre el sector público y privado. Recientemente, el 29 de junio de 2026, la Agencia para el Desarrollo Agrícola de Marruecos (ADA) abrió una nueva convocatoria para 35 proyectos que abarcan 1.090,19 hectáreas de terrenos estatales en la provincia de Oued Ed Dahab. Esta área forma parte del perímetro agrícola de Dajla, que se abastece con agua de mar desalinizada. Esta estrategia es crucial para un país donde la escasez de agua cada vez más limita las actividades agrícolas. Marruecos ya está promoviendo la modernización de los sistemas de riego para reducir el consumo de agua, implementando tecnologías como el riego localizado y el goteo.
El punto central de este proyecto es la sustitución gradual de la dependencia del agua subterránea por el agua del Atlántico. La desalación permite eliminar la salinidad antes de que el recurso se integre en la red de distribución para las explotaciones agrícolas. Se estima que el sistema producirá alrededor de 37 millones de metros cúbicos de agua anualmente, de los cuales unos 30 millones se destinarán a la irrigación de las 5.200 hectáreas agrícolas, mientras que los siete millones restantes se reservarán para el suministro de agua potable en Dajla y el futuro puerto atlántico. Este enfoque responde a las limitaciones de las reservas subterráneas cuando se busca aumentar la superficie agrícola de manera sostenida, un desafío común en regiones áridas y semiáridas.
Para abordar el alto consumo eléctrico de la desalación, el proyecto de Dajla incluye la construcción de un parque eólico de 40 MW, desarrollado por Dakhla Water and Energy Company, en asociación con Nareva Renouvelables e International Power (filial de Engie). Este parque está conectado a la planta desalinizadora, integrando la producción de energía y el suministro de agua. Este modelo es vital para la agricultura en zonas secas, especialmente para cultivos de alto valor como tomates y cebollas. Aunque la desalación ofrece una fuente de agua adicional, la gestión eficiente del riego sigue siendo crucial para mantener la productividad, evitar pérdidas y controlar la salinidad en estos entornos. El proyecto avanza por etapas, con diversas convocatorias que asignan tierras a operadores agrícolas, y representa una integración innovadora de agua de mar, energía renovable y agricultura para asegurar la producción en un territorio con escasos recursos hídricos.
