En las pintorescas comunidades rurales de Costa Rica, un grupo de valientes mujeres, en su rol de jefas de hogar, ha tomado la iniciativa en un proyecto innovador que entrelaza la producción forestal, la preservación del medio ambiente y la generación de ingresos familiares. Desde las localidades de Bijagual de Acosta y Carrizal de León Cortés, estas mujeres se dedican al cultivo de diversas especies arbóreas. El objetivo principal de su noble labor es la reforestación de áreas cruciales para el ciclo hídrico, asegurando así la protección de las fuentes de agua, los nacimientos de ríos y las zonas de recarga acuífera.
La Iniciativa Femenina Transforma Comunidades Rurales en Costa Rica
En el corazón de Costa Rica, específicamente en las comunidades de Bijagual de Acosta y Carrizal de León Cortés, un colectivo de mujeres, mayoritariamente jefas de hogar, está liderando un esfuerzo significativo. Su misión es el cultivo y la propagación de árboles, una actividad que no solo representa un sustento económico, sino también un compromiso profundo con la conservación del medio ambiente. Este proyecto es un pilar fundamental del Programa de Protección del Recurso Hídrico, impulsado por Coopesantos desde 2002. Dicho programa busca salvaguardar los recursos hídricos y los ecosistemas que son vitales para el suministro de agua en estas áreas rurales.
El proceso comienza con la cuidadosa selección y recolección de semillas. Posteriormente, las mujeres preparan la tierra y se dedican al cuidado diario de las plántulas en sus viveros, tanto individuales como comunitarios. Una vez que los árboles alcanzan un desarrollo óptimo, son trasladados a terrenos estratégicos. Estos terrenos, adquiridos por Coopesantos, son gestionados en colaboración con las Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales (ASADAS), entidades fundamentales en la administración del agua potable en las zonas rurales del país. Se estima que, solo este año, estas mujeres contribuirán con más de 7,000 árboles a la causa.
A lo largo de los últimos seis años, el programa ha logrado la siembra de más de 75,000 árboles en áreas clave de cantones como Dota, Tarrazú, León Cortés, Acosta, Aserrí, Desamparados, Mora, Central Cartago y El Guarco. Entre las especies cultivadas se encuentran el Sota Caballo, Manzana Rosa, Corteza Amarillo, Laurel, Guachipelín, Roble Sabana y Guijarro, todas seleccionadas por su capacidad para restaurar la cubierta forestal y proteger los nacimientos de agua, especialmente en zonas afectadas por la deforestación. Esta labor va más allá de la reforestación; representa un modelo de agricultura regenerativa y restauración ecológica que integra a las familias rurales en la protección activa de sus recursos naturales, fortaleciendo la economía local y la autonomía femenina. La reforestación también contribuye a la renaturalización de paisajes agrícolas y a la adaptación al cambio climático, demostrando el valor de los árboles como infraestructura natural esencial para el agua.
La iniciativa de las mujeres rurales en Costa Rica es un testimonio inspirador de cómo el compromiso comunitario y la gestión sostenible de los recursos naturales pueden generar un impacto positivo y duradero. Al plantar árboles, estas mujeres no solo cultivan la tierra, sino que también siembran un futuro más próspero y resiliente para sus familias y comunidades. Su labor ejemplifica la interconexión entre la salud ambiental, la seguridad hídrica y el desarrollo socioeconómico, ofreciendo una valiosa lección sobre la importancia de la acción local en la lucha global contra el cambio climático y la degradación ecológica. Es un recordatorio poderoso de que las soluciones más impactantes a menudo provienen de aquellos que están más conectados con la tierra y sus necesidades.
