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Potenciando el Maíz: Estrategias para Reducir la Brecha de Rendimiento en Argentina

Jul 02, 2026

El cultivo de maíz en Argentina ha recuperado su prominencia, enfocándose ahora en cerrar la brecha entre su capacidad teórica y el rendimiento efectivo en campo. Tras una temporada favorable y con un aumento significativo en las reservas de agua, los agricultores están buscando métodos para optimizar la producción. Este cambio se debe al éxito de la última cosecha, el resurgimiento del área de siembra después del impacto del complejo de achaparramiento, la continua demanda para la alimentación animal y las proyecciones climáticas alentadoras para el próximo ciclo.

La estrategia se centra en la mejora genética, la adaptación de las prácticas de manejo y la utilización de tecnología avanzada. Paula Girón de Bayer destaca la excelente campaña reciente y el optimismo que generan las condiciones hídricas actuales. La clave radica en seleccionar los híbridos adecuados, ajustar las densidades de siembra y optimizar la fertilización para cada tipo de suelo y clima. La expansión del maíz en Argentina, pasando de tres a cerca de ocho millones de hectáreas en 15 años, es un testimonio de la incorporación de biotecnología y la comprensión mejorada del cultivo.

La digitalización juega un papel crucial en este proceso. Herramientas como FieldView permiten a los productores analizar la variabilidad del terreno, crear planes de siembra y nitrógeno personalizados, y monitorear los resultados en tiempo real. Este enfoque basado en datos transforma la información en decisiones agronómicas prácticas. Además, la protección del cultivo hasta la cosecha es fundamental, especialmente para maíces tardíos que están expuestos a condiciones adversas durante más tiempo. Innovaciones como PRECEON, un sistema de maíz de baja estatura, buscan reducir problemas como el vuelco y el quebrado, aumentando la eficiencia de la cosecha.

El maíz se posiciona como un cultivo estratégico para Argentina, con un futuro prometedor impulsado por la innovación y la adaptación. La capacidad de convertir el potencial en rendimiento real no solo fortalece la economía agrícola, sino que también asegura la sostenibilidad a largo plazo. Al abrazar la tecnología y las prácticas de manejo avanzadas, los agricultores argentinos están forjando un camino hacia una mayor productividad y resiliencia en el sector agropecuario.

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