Torrente

Renacimiento vitivinícola: Argentina recupera viñedos patagónicos para vinos premium

Jun 29, 2026

En un significativo avance para la viticultura argentina, un ambicioso proyecto familiar ha logrado revitalizar una antigua propiedad vitícola en la Patagonia, dedicándola ahora a la creación de caldos excepcionales. Esta empresa, conocida como Pujante, se asienta en el corazón del Alto Valle de Río Negro, extendiéndose sobre 10 hectáreas y albergando aproximadamente 50.000 cepas.

La gesta comenzó entre 2018 y 2019, cuando Ignacio Pujante y Anabella Razetto, ambos con formación legal, decidieron incursionar en el mundo del vino. Para ello, reunieron a un equipo de expertos que incluía a los ingenieros agrónomos Marcelo Canatella y Fernando Enfarrell, y al enólogo Mario Lascano. El sitio seleccionado, aunque había estado desatendido por décadas y anteriormente cultivaba manzanos y perales, reveló su vocación vitivinícola al mostrar brotes espontáneos de vides antiguas. Esta observación fue crucial para la decisión de restaurar el terreno, reinstalar sistemas de riego y preparar el suelo para el cultivo de variedades selectas como Malbec, Pinot Noir y Cabernet Franc.

La fase inicial de plantación arrancó en 2022, y la totalidad de las 10 hectáreas se fueron poblando gradualmente. La primera cosecha tuvo lugar en 2025, y las primeras botellas, distribuidas en dos líneas comerciales bajo los nombres de Arrayán y Gran Arrayán, estarán disponibles en el mercado en el transcurso de julio. A pesar de que la finca tiene la capacidad de producir hasta 80.000 botellas anualmente, la visión de Pujante se enfoca en una producción más acotada, entre 15.000 y 20.000 botellas por año, con el fin de asegurar la calidad y el carácter distintivo de los vinos del Alto Valle de Río Negro.

Este emprendimiento no solo simboliza la recuperación de tierras agrícolas y la creación de valor añadido a través de la viticultura, sino que también encarna una visión de futuro para el sector. El éxito de Pujante destaca la importancia de la perseverancia y la innovación en la agricultura. Al transformar un terreno olvidado en un centro de producción vinícola de renombre, el proyecto demuestra cómo el ingenio humano puede revitalizar recursos y generar prosperidad. Este modelo de negocio, que prioriza la calidad y la sostenibilidad, sirve de inspiración para futuras iniciativas que busquen armonizar la producción con la preservación del entorno y la identidad cultural.

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