Torrente

Innovación en el Cultivo de Olivos: Menos Agua, Misma Calidad en Argentina

Jun 02, 2026

Un reciente estudio del INTA Chilecito ha revelado hallazgos significativos para la olivicultura argentina, demostrando que la implementación de estrategias de riego deficitario controlado puede reducir considerablemente el consumo de agua en olivares superintensivos, manteniendo intacta la calidad y el volumen de la producción de aceite. Este avance es crucial para las zonas áridas del país, donde la escasez hídrica es una preocupación constante, y representa un paso adelante hacia prácticas agrícolas más sostenibles y eficientes.

Detalles de la Investigación y sus Implicaciones

En el corazón de las regiones áridas de Argentina, como La Rioja, Catamarca y San Juan, donde el cultivo del olivo es fundamental y el acceso al agua es cada vez más restrictivo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Chilecito ha concluido un estudio de tres años con resultados prometedores. La investigación, liderada por María Andrea Calahorra, demostró que es viable disminuir hasta un 13% el consumo anual de agua en plantaciones de olivos superintensivos sin mermar la calidad del aceite ni el volumen de producción. La clave reside en la aplicación de un riego deficitario controlado, que consiste en reducir el suministro de agua en fases específicas del ciclo vegetativo del olivo, cuando la planta es más resistente al estrés hídrico. Particularmente, se logró este ahorro al disminuir el riego en un 50% entre mediados de agosto y mediados de octubre, un periodo crítico que el olivo superó sin impactos negativos en la cosecha de aceite. Este enfoque no solo mejora la eficiencia hídrica, sino que también respalda la adaptación de la olivicultura a las condiciones climáticas desafiantes de las zonas semiáridas, donde aproximadamente 85,200 hectáreas están dedicadas a este cultivo.

Reflexiones sobre el Futuro de la Olivicultura Sostenible

Los resultados de este estudio del INTA Chilecito no solo ofrecen una solución práctica a un desafío ambiental apremiante, sino que también inspiran una reflexión más profunda sobre la agricultura del futuro. En un contexto global de cambio climático y recursos limitados, la capacidad de producir más con menos, especialmente en lo que respecta al agua, es fundamental. Esta investigación destaca la importancia de la innovación y la adaptación en el sector agrícola, mostrando que la ciencia y la tecnología pueden ir de la mano con la sostenibilidad. La optimización del riego en olivares superintensivos es un ejemplo claro de cómo la planificación inteligente y el conocimiento agronómico pueden transformar las prácticas de cultivo, asegurando no solo la viabilidad económica de los productores, sino también la preservación de los recursos naturales para las generaciones futuras. Este modelo de eficiencia hídrica debería ser un faro para otras industrias agrícolas que enfrentan desafíos similares, promoviendo un cambio hacia una agricultura más consciente y resiliente.

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