Árboles

La infravaloración de los bosques y sus consecuencias ambientales

May 15, 2026

Los bosques son elementos cruciales para la vida en la Tierra, sustentando una vasta diversidad de especies y proveyendo servicios ecosistémicos vitales para la humanidad. No obstante, las actuales metodologías de evaluación ambiental a menudo subestiman su valor intrínseco, lo que genera una visión distorsionada sobre su impacto y la de los productos derivados de su gestión, como la madera sostenible.

Es ampliamente reconocido que los entornos forestales son pilares fundamentales para la existencia de la vida, albergando cerca del 80% de la fauna terrestre y sirviendo de sustento a millones de personas. Además de su papel como sumideros de carbono y productores de oxígeno, los bosques son vitales en la regulación del ciclo hídrico, la purificación del aire y el suministro de materiales esenciales como la madera. También ofrecen espacios para la recreación y el bienestar.

A pesar de estas contribuciones innegables, las herramientas de evaluación de impacto ambiental, como las Declaraciones Ambientales de Producto (EPD) y los Análisis del Ciclo de Vida (ACV), presentan un enfoque problemático. Estas metodologías penalizan el uso del suelo por parte de los bosques, equiparándolo a la degradación del mismo, lo que resulta en una valoración negativa para la madera, incluso cuando proviene de prácticas forestales certificadas y sostenibles. Esta aproximación no integra los múltiples beneficios que los bosques aportan, ignorando los servicios ecosistémicos que son vitales para la salud planetaria.

Paradójicamente, mientras que un bosque ocupa una extensión considerable de terreno, su existencia y manejo sostenible fomentan la biodiversidad y cumplen funciones sociales esenciales. Una demanda robusta de madera obtenida de manera responsable no solo puede impulsar la expansión forestal, sino que también desincentiva la conversión de estos ecosistemas a otros usos menos sostenibles. En regiones donde la actividad forestal es económicamente viable y los bosques son apreciados en su totalidad, se ha observado un aumento en su superficie a lo largo del tiempo.

La infravaloración de la madera sostenible frente a materiales no renovables, derivada de estas evaluaciones incompletas, socava los esfuerzos por una gestión forestal responsable. Esta situación no solo debilita la justificación económica para la conservación de los bosques, sino que también limita la adopción de la madera en aplicaciones de alto valor, como la construcción, donde podría jugar un rol clave en la mitigación del cambio climático al actuar como reservorio de carbono. Es imperativo, por tanto, revisar y ajustar estas metodologías para que reflejen el valor real y holístico de los bosques y sus productos, asegurando así un futuro más sostenible para todos.

La comunidad global y la sociedad en su conjunto se ven afectadas por la omisión en la valoración integral de los beneficios que provienen de los bosques y otros ecosistemas naturales. Es esencial que se adapten las metodologías de evaluación para corregir esta situación a la brevedad posible. La responsabilidad de impulsar este cambio recae en los líderes y las instituciones, quienes deben tomar la iniciativa para garantizar una apreciación justa y completa de estos recursos vitales.

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