En respuesta a la imperante necesidad de combatir la deforestación global, un problema exacerbado por la demanda insaciable de productos agrícolas y de la madera, las naciones consumidoras han implementado legislaciones de diligencia debida. Estas normativas buscan erradicar la importación de mercancías obtenidas de manera ilegal, de origen incierto o producidas sin criterios de sostenibilidad. Dentro de este contexto, los sistemas de certificación juegan un papel crucial al ofrecer un mecanismo para la evaluación y mitigación de riesgos inherentes a la cadena de suministro.
Sin embargo, la posesión de un certificado ecológico o sostenible no constituye, por sí misma, una garantía absoluta de acceso a mercados con elevados estándares como la Unión Europea. La responsabilidad legal recae íntegramente en el importador, subrayando la complejidad del desafío. Para disipar esta incertidumbre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha desarrollado una metodología innovadora: el Marco de Evaluación de Sistemas de Aseguramiento (ASEF), una herramienta diseñada para analizar la solidez de los sistemas de certificación y garantizar cadenas de suministro transparentes, legales y libres de deforestación.
El Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR) está a punto de entrar en vigor, lo que implica una expansión de los requisitos más allá de la legalidad de la madera, abarcando productos agrícolas como el cacao, café, aceite de palma, soja, caucho y ganado. La norma exige que estos productos demuestren no proceder de terrenos deforestados o degradados. Este escenario presenta un desafío logístico significativo para las empresas. Aunque las certificaciones voluntarias como FSC o Rainforest Alliance ofrecen apoyo en la gestión de riesgos, no eximen a los operadores de su obligación de diligencia debida.
Es precisamente en este punto donde el Marco ASEF se revela indispensable. Desarrollado por la FAO, esta metodología proporciona un estándar para evaluar la capacidad de un sistema de certificación para cumplir con los rigurosos requisitos legales, ambientales y de trazabilidad establecidos por las nuevas legislaciones de los mercados internacionales.
El Marco ASEF se estructura en cuatro pilares fundamentales para asegurar una evaluación exhaustiva y objetiva. El primer pilar, "Entidad Verificada | Producción", examina los requisitos aplicados en el sitio de producción, incluyendo la conformidad con la legislación del país en cuanto a derechos de uso de suelo, protección ambiental, leyes forestales, derechos laborales y humanos, consentimiento libre, previo e informado (FPIC), impuestos y, crucialmente, la ausencia de deforestación. El segundo pilar, "Entidad Verificada | Control Interno", revisa la gestión de productos en la cadena de custodia para prevenir la mezcla de materiales certificados con otros de origen dudoso o ilegal. El tercer pilar, "El Proveedor de Aseguramiento", evalúa la competencia, imparcialidad y rigor de las entidades auditoras que conceden las certificaciones. Finalmente, el cuarto pilar, "El Sistema de Aseguramiento", se enfoca en la gobernanza general del sistema de certificación, su transparencia, sus mecanismos de reclamación y sus procesos de acreditación.
La implementación de una evaluación ASEF exige un equipo con alta cualificación técnica y profesional. Se definen roles clave: el Evaluador Líder, quien coordina la evaluación y sirve como enlace principal; los Miembros del Equipo Evaluador, responsables del análisis de documentación y el trabajo de campo; y el Revisor de Calidad, un profesional independiente que audita el proceso para garantizar su consistencia, la validez de las pruebas y la ausencia de conflictos de interés. La independencia de los evaluadores es un principio inquebrantable.
El proceso de evaluación es metódico y estructurado, iniciando con la definición del alcance, seguida de una revisión documental exhaustiva y una evaluación de alineación con los indicadores ASEF. Se realizan entrevistas con el personal del sistema de certificación y se recomienda una consulta pública con expertos y partes interesadas. Tras una segunda ronda de entrevistas para aclarar discrepancias, se elabora un Reporte Ejecutivo Simplificado (ASER) de tres páginas, que detalla las fortalezas, deficiencias y recomendaciones. Este reporte es finalmente aprobado por el Revisor de Calidad.
Al valorar cada indicador, los profesionales asignan calificaciones como "Totalmente cubierto", "Parcialmente cubierto", "No cubierto" o "No aplicable", reflejando el grado de cumplimiento del estándar. Un concepto crucial es la "Intención Cubierta", aplicable a criterios generales, que reconoce el cumplimiento del objetivo global de un criterio a pesar de pequeñas deficiencias técnicas. Además, el marco considera la situación de los pequeños productores, permitiendo la adaptación a sistemas de tenencia de la tierra tradicionales si son legalmente válidos, para evitar su exclusión injusta de los mercados internacionales.
Este marco de evaluación de la FAO representa una solución robusta y transparente para la evaluación de los esquemas de certificación, vital para satisfacer las crecientes exigencias internacionales en la lucha contra la deforestación. A través de este proceso, la certificación voluntaria, aunque no exime de la diligencia debida del importador, se convierte en una herramienta fundamental para la mitigación de riesgos, siempre que sea evaluada conforme a los estándares ASEF.
