La campaña de recolección de almendras en España ha comenzado con un escenario dispar. Si bien algunas plantaciones disfrutan de una excelente producción, otras han sufrido los embates del granizo, lluvias torrenciales y enfermedades fúngicas, lo que ha mermado significativamente sus cosechas. En la región de Aragón, donde la superficie cultivada de almendro ha crecido notablemente, superando las 78,000 hectáreas, la incertidumbre se mezcla con la expectativa. A pesar de que los precios iniciales de las almendras se mantienen favorables en comparación con el año anterior, el sector sigue con atención las dinámicas del mercado global, especialmente el impacto de los aranceles y el volumen de almendras provenientes de California que ingresan a la Unión Europea.
Las primeras estimaciones en Aragón pronostican una producción de entre 20,000 y 22,000 toneladas de almendra seca. Los rendimientos varían drásticamente; las fincas de regadío reportan casi el 100% de su potencial, mientras que las de secano, aunque con cierta mejora tras años de sequía, se sitúan entre el 60% y el 70%, mostrando una gran disparidad según la zona. El sector advierte sobre la incidencia de hongos como la monilia en años húmedos, lo que ha causado pérdidas importantes, sobre todo en variedades tardías y cultivos de secano. Por otro lado, la pluviometría de este año ha favorecido el calibre del fruto en muchas parcelas, pero los eventos climáticos adversos han afectado la carga en otras, lo que subraya la vulnerabilidad de la producción a las condiciones meteorológicas.
El mercado ha iniciado con precios de referencia que oscilan entre 5,10 y 5,20 €/kg para floraciones tardías, y algunas variedades como la Marcona alcanzan los 6 €/kg. Aunque la demanda de calibres grandes es fuerte, la influencia de los precios de California es un factor constante que puede generar ajustes en el mercado local. El sector ecológico, particularmente en Murcia, lucha por un diferencial de precio que justifique sus mayores costes y menores rendimientos, demandando un reconocimiento más justo por su producción. Organizaciones agrarias critican la asimetría arancelaria, que favorece la entrada de almendras de California a Europa con bajos impuestos, mientras los productos europeos enfrentan barreras significativas en Estados Unidos. Ante este panorama, se hace un llamado a priorizar el consumo de almendra local para fortalecer la rentabilidad de las explotaciones familiares y asegurar la sostenibilidad del sector frente a la competencia internacional.
La situación actual de la almendra, con su cosecha en curso y un mercado global complejo, resalta la resiliencia y la capacidad de adaptación de los agricultores. A pesar de los desafíos climáticos, las presiones del mercado internacional y la burocracia, la dedicación y el esfuerzo por mejorar las prácticas agrícolas y defender el valor del producto local son fundamentales. Este escenario nos invita a reflexionar sobre la importancia de apoyar la producción nacional y fomentar políticas justas que aseguren la viabilidad económica de quienes trabajan la tierra, promoviendo así un futuro más equitativo y sostenible para el campo.
