Torrente

Cosecha Agrícola Pionera en la Patagonia Argentina: Trigo y Avena Cerca del Glaciar Perito Moreno

Jul 06, 2026

En la remota provincia de Santa Cruz, Argentina, un proyecto agrícola audaz ha logrado establecer una nueva frontera productiva. Cerca del imponente Glaciar Perito Moreno, una iniciativa ha demostrado que la Patagonia Austral, tradicionalmente ganadera, posee un potencial insospechado para la agricultura de granos. Este hito marca un antes y un después en la percepción de la capacidad agrícola de la región, abriendo un diálogo sobre la adaptación agronómica y la planificación frente a condiciones climáticas desafiantes.

La experiencia no solo evidenció la viabilidad de cultivar trigo y avena en un entorno extremo, sino que también resaltó la importancia de la innovación y la colaboración entre diferentes actores. Desde la preparación del suelo con el agua de deshielo hasta la cosecha, cada paso fue un aprendizaje que contribuye a la creación de un modelo sostenible. La integración de la agricultura con la ganadería, a través de la producción de alimento balanceado, subraya una visión integral para el desarrollo rural de la Patagonia, donde el valor agregado local y la resiliencia productiva son pilares fundamentales.

Éxito Agrícola en el Extremo Sur Argentino

En el corazón de la Patagonia argentina, a escasa distancia del majestuoso Glaciar Perito Moreno, un proyecto agrícola sin precedentes ha culminado con éxito su primer ciclo productivo a escala comercial. La iniciativa, impulsada por AgroCalafate en la Estancia Alice, situada a 40 kilómetros de El Calafate, ha logrado rendimientos sorprendentes de trigo y avena. Esta gesta marca un hito en la expansión de la frontera agrícola, demostrando que, incluso en un territorio históricamente dominado por la ganadería extensiva y los pastizales, es posible cultivar cereales con resultados positivos, desafiando las concepciones tradicionales sobre la productividad de la región.

El equipo detrás de este innovador proyecto, compuesto por Tomás Ciurlanti, Nicolás Zuber y Ricardo Coggiola, en colaboración con la empresa estatal provincial Santa Cruz Puede y el establecimiento de Alejandro Bárcena, consiguió sembrar, desarrollar y cosechar granos durante la campaña 2025/2026. Los rendimientos obtenidos, cercanos a 3500 kg/ha para la avena y 3000 kg/ha para el trigo en las zonas más fértiles, superaron las expectativas. Este logro no solo subraya la adaptabilidad de ciertos cultivos de invierno a climas fríos y ciclos cortos, sino que también estimula la discusión sobre nuevas técnicas de manejo del suelo y la agronomía en entornos poco explorados para la producción cerealera.

Desafíos y Oportunidades para la Producción Patagónica

La implementación de cultivos en la Patagonia Austral requirió una meticulosa adaptación a las particularidades del clima local. La preparación del suelo, por ejemplo, inició a fines de septiembre de 2025, aprovechando el agua de deshielo para recargar los perfiles hídricos tras el invierno. La siembra se programó para la primavera, ajustándose a las ventanas climáticas óptimas de la región. Durante el ciclo de crecimiento, se aplicaron prácticas agronómicas avanzadas, como el monitoreo fenológico y la fertilización foliar. A pesar de lluvias inusuales en marzo y abril que afectaron la cosecha de algunos lotes de trigo, la avena demostró ser particularmente robusta, con los mejores resultados en suelos ya manejados, proporcionando valiosos aprendizajes para futuras campañas en esta geografía exigente.

Este esfuerzo pionero no solo valida el potencial de la región para la producción de cereales, sino que también fomenta la integración de la agricultura con la ganadería, una de las claves del modelo de AgroCalafate. Los granos y los residuos de la cosecha se destinan a la planta de alimento balanceado de Santa Cruz Puede en Río Gallegos, cerrando un ciclo virtuoso que optimiza los recursos y añade valor local. Aunque no se espera que toda la Patagonia Austral se transforme en una zona cerealera, esta experiencia demuestra que, con una planificación cuidadosa y un manejo agronómico adecuado, ciertos entornos pueden sustentar cultivos de invierno, abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo sostenible y la diversificación económica en esta singular región del mundo.

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