Torrente

Crisis apícola en Galicia: Cuatro años de cosechas fallidas amenazan la apicultura gallega

Sep 07, 2026

La región de Deza, en Galicia, experimenta una difícil situación en su sector apícola, acumulando cuatro años de producciones deficientes. La causa principal ha sido un verano excepcionalmente caluroso y una sequía prolongada, factores que han comprometido severamente la floración del castaño, una planta vital para la alimentación de las abejas. Esta problemática ha derivado en una disminución notoria de la producción de miel, incrementando los costos para los apicultores, quienes además deben lidiar con la amenaza constante de la varroa y la avispa asiática.

La escasez de floraciones clave, como la del castaño, impacta directamente en la capacidad de las colmenas para acumular reservas y producir miel en abundancia. Anteriormente, la floración de este árbol se extendía hasta finales de julio, pero las condiciones climáticas recientes han acortado drásticamente este periodo, llegando a finalizar incluso antes del inicio oficial del verano. Esta alteración obliga a los apicultores a vigilar de cerca la salud y las reservas de sus colonias, e incluso a recurrir a la alimentación suplementaria, lo que representa un gasto adicional y no compensa la pérdida de la cosecha natural. La repetición de estas malas cosechas ha mermado la capacidad financiera del sector, dificultando la renovación de equipos, el mantenimiento de las colmenas y la sostenibilidad de las pequeñas explotaciones frente a la competencia de mieles importadas.

Además de los desafíos climáticos, los apicultores enfrentan la presión constante de plagas y enfermedades. El ácaro Varroa destructor continúa siendo una amenaza significativa que requiere vigilancia y tratamiento continuos. A esto se suma la avispa velutina, un depredador que afecta la actividad recolectora de las abejas. La combinación de estos factores climáticos y sanitarios exige a los apicultores una gestión integral que garantice la supervivencia de las colonias. La adaptación del sector implica diversificar las fuentes de néctar y productos, así como explorar la trashumancia de colmenas para buscar floraciones en otras áreas. La continuidad de la apicultura no solo es vital para la economía rural, sino también para la polinización, un servicio ecosistémico esencial.

Ante este escenario, la apicultura gallega se encuentra en un punto crítico, donde la resiliencia y la capacidad de adaptación son fundamentales. Las autoridades y el sector deben trabajar en conjunto para implementar estrategias a largo plazo que mitiguen los efectos del cambio climático y las plagas, asegurando la viabilidad económica de los apicultores y la protección de las abejas. La inversión en investigación, el desarrollo de sistemas productivos más resistentes y el apoyo a la diversificación de las explotaciones son clave para garantizar un futuro próspero para la apicultura en Galicia, un futuro que no solo beneficie a los productores de miel, sino a todo el ecosistema y la sociedad en general.

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