La actividad arrocera en Pego, ubicada en Alicante, enfrenta una situación crítica en la campaña actual. La eliminación constante de productos fitosanitarios aprobados ha mermado la capacidad de los agricultores para defender sus cultivos de plagas, enfermedades y malezas en el Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva. Los agricultores exigen soluciones alternativas efectivas y la posibilidad de emplear drones para tratamientos específicos. Esta coyuntura compromete no solo el rendimiento y la calidad de la cosecha, sino también la continuidad de una tradición agrícola que sustenta el ecosistema local y la economía de la región.
A pesar de que el sector comprende la importancia de disminuir los riesgos ambientales y de salud vinculados a ciertos productos, insiste en que cada retirada debe ir acompañada de herramientas agronómicas que aseguren la protección de los cultivos. La falta de opciones efectivas, en un contexto donde el uso de fitosanitarios sigue siendo crucial en muchos sistemas agrícolas españoles, genera una gran incertidumbre. La piriculariosis, una enfermedad fúngica, y las malezas resistentes representan amenazas significativas para los arrozales, haciendo aún más urgente la necesidad de soluciones.
El difícil desafío del cultivo de arroz en Pego: plagas y malezas sin suficientes defensas
El cultivo del arroz en Pego, Alicante, se encuentra en una situación precaria para la campaña actual, debido a la continua reducción de productos fitosanitarios autorizados. Esta medida gubernamental ha dejado a los agricultores con herramientas limitadas para combatir plagas, enfermedades y malezas en el entorno del Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva. La retirada de estas sustancias, sin la implementación simultánea de alternativas agronómicas igualmente efectivas, ha generado una profunda preocupación en el sector. Los productores alertan sobre una inevitable disminución en la capacidad de respuesta ante organismos dañinos, lo que resultará en una merma tanto en el volumen como en la calidad de la cosecha.
Esta problemática no es exclusiva de Pego, sino que se extiende a todo el sector arrocero español, donde para el año 2026 se prevé la eliminación de otros 35 productos fitosanitarios. Los agricultores de la región, que ya enfrentan la amenaza de la piriculariosis y la proliferación de malezas resistentes, se ven en una encrucijada. La piriculariosis, causada por un hongo que prospera en condiciones de humedad, puede devastar hojas, tallos y espigas, comprometiendo gravemente el desarrollo de la planta y el llenado del grano. Ante esta situación, se han solicitado autorizaciones especiales para aplicar ciertos principios activos durante el periodo de desecación de los arrozales, el conocido eixugó, lo que permitiría realizar tratamientos sin afectar la capa de agua y el entorno acuático.
Drones y la búsqueda de soluciones sostenibles para la agricultura
Además de la escasez de fitosanitarios, el sector arrocero enfrenta la proliferación de malezas que compiten con el cultivo por recursos esenciales como el espacio, los nutrientes y la luz. La resistencia de estas plantas invasoras, junto con la disminución de herbicidas efectivos, ha provocado pérdidas significativas en campañas anteriores, con reducciones de producción que han llegado hasta el 30% en variedades como la Bomba. Ante este panorama, los agricultores han explorado técnicas como la siembra en seco, que ha ofrecido mejoras en el control inicial de malezas, pero no elimina la necesidad de contar con medidas robustas contra plagas y enfermedades a lo largo de todo el ciclo de cultivo.
En su búsqueda de soluciones, los productores de arroz han manifestado un gran interés en el uso de drones para la aplicación localizada de fitosanitarios. Consideran que esta tecnología, que permite una mayor precisión y el uso de menores cantidades de producto, sería ideal para tratar parcelas inundadas o de difícil acceso para la maquinaria tradicional. Sin embargo, la normativa actual restringe su uso, impidiendo que esta innovación tecnológica contribuya a la sostenibilidad y eficiencia del cultivo. La regulación europea de insecticidas, que exige evaluaciones rigurosas, resalta el dilema entre la protección ambiental y la viabilidad económica de la agricultura. El futuro del arroz de Pego, un cultivo con un profundo valor paisajístico y cultural, dependerá de un equilibrio entre la sostenibilidad ecológica y la disponibilidad de herramientas agrícolas eficaces.
