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Etilicina: Una Solución Ecológica para Aumentar el Rendimiento del Tomate

Sep 26, 2026

En el Parque Ecológico Orgánico de Yanqing, Beijing, China, una innovadora estrategia de fumigación del suelo con etilicina ha demostrado ser altamente efectiva. Este tratamiento, aplicado antes del trasplante, logró una significativa reducción de poblaciones de hongos y nematodos perjudiciales para el tomate, lo que resultó en un notable aumento del rendimiento del cultivo durante dos años consecutivos. Esta investigación ofrece una prometedora alternativa para el manejo de enfermedades en suelos con cultivo continuo.

Los hallazgos de este estudio, publicados en la revista científica Agriculture, revelaron impresionantes tasas de control. En el segundo año del ensayo, la etilicina exhibió una eficacia del 97.73% contra Fusarium spp., 95.30% contra Phytophthora spp. y 96.91% frente a nematodos del género Meloidogyne. Paralelamente, el rendimiento del tomate experimentó un incremento del 38.83% en 2023 y del 35.28% en 2024, en comparación con las parcelas no tratadas. Este enfoque responde a la necesidad de encontrar soluciones sostenibles para mitigar los efectos de las enfermedades persistentes en suelos de monocultivo, donde patógenos como el marchitamiento por Fusarium y los nematodos agalladores representan una amenaza constante para el sistema radicular de las plantas.

La etilicina se administró de manera eficiente mediante un sistema de riego por goteo antes de la siembra, en los meses de agosto de 2023 y 2024. Previo a la aplicación, el suelo fue preparado con labranza rotativa e irrigado para asegurar una humedad óptima del 60% al 70%. La dosis aplicada fue de 20 gramos por metro cuadrado, y la superficie se cubrió inmediatamente con una película de polietileno. Esta cubierta no solo mantuvo las condiciones de fumigación, sino que también elevó la temperatura del suelo a 50.8 °C en la superficie y 42.6 °C a 10 centímetros de profundidad. Los investigadores sugieren que esta combinación de calor y etilicina potenció el efecto supresor sobre los organismos dañinos, un principio similar al utilizado en otras estrategias de desinfección como la biosolarización, que aprovechan la humedad, la temperatura y los procesos biológicos para controlar plagas y patógenos.

Durante el primer año, la fumigación con etilicina mostró una eficacia del 96.44% contra Fusarium spp., 68.12% contra Phytophthora spp. y 72.12% frente a Meloidogyne spp. Aunque las reducciones en Fusarium y Phytophthora no fueron estadísticamente significativas en 2023, la disminución de los nematodos sí lo fue. Sin embargo, en 2024, el control fue mucho más consistente, con una eficacia del 97.73% para Fusarium, 95.30% para Phytophthora y 96.91% para Meloidogyne, con reducciones estadísticamente significativas en los tres grupos. Los nematodos agalladores son una preocupación particular para el tomate y otras solanáceas debido a su impacto en las raíces, lo que dificulta la absorción de agua y nutrientes, y su creciente expansión geográfica en nuevas regiones productoras subraya la importancia de este tipo de tratamientos.

Además de la reducción de patógenos, el tratamiento con etilicina también modificó las propiedades químicas del suelo. Se observó una disminución del nitrógeno en forma de nitrato y de la conductividad eléctrica, mientras que el nitrógeno amoniacal, la materia orgánica y el potasio disponible aumentaron. Estos cambios sugieren que la etilicina no solo combate los organismos dañinos, sino que también influye en la composición y salud general del suelo. Este efecto se alinea con otras prácticas de manejo que utilizan sustancias generadas por materiales vegetales para el control de patógenos, como la biofumigación con brásicas, que liberan compuestos derivados de glucosinolatos para actuar contra hongos, bacterias e insectos en el suelo.

El impacto positivo de la etilicina se reflejó en el desarrollo de las plantas, con un aumento del 16.52% en la altura, 20.71% en el diámetro del tallo y 6.73% en el contenido de clorofila. En cuanto al rendimiento, las plantas tratadas produjeron en promedio 0.56 kilogramos por planta en 2023, un incremento del 38.83%, y 0.22 kilogramos por planta en 2024, equivalente a una mejora del 35.28%. Aunque estas cifras corresponden a las condiciones específicas del experimento en Yanqing, el estudio subraya el potencial de la etilicina como una herramienta valiosa en la producción de tomate, especialmente en invernaderos con historial de monocultivo y alta presión de enfermedades. La identificación precisa de los agentes causales sigue siendo crucial para un manejo efectivo, ya que las enfermedades del tomate pueden ser diversas y requieren enfoques específicos.

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