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La Opinión Pública en EE. UU. Respalda la Prohibición del Glifosato

Aug 22, 2026

Una reciente investigación nacional, llevada a cabo por la Universidad de Pensilvania, ha puesto de manifiesto un amplio consenso en Estados Unidos respecto a la prohibición del glifosato, un componente clave en muchos herbicidas. A pesar de que la mayoría de los encuestados admitieron no estar plenamente informados sobre los avances recientes en la materia, dos tercios de la población expresaron su apoyo a la eliminación de este químico en la agricultura. Este resultado destaca la complejidad del debate en torno a los productos agroquímicos, donde la percepción pública y las implicaciones científicas y económicas se entrelazan.

El estudio subraya la necesidad de una comunicación más clara y accesible sobre los riesgos y beneficios de sustancias como el glifosato. Mientras los ciudadanos muestran una inclinación clara hacia la restricción, los responsables políticos y los sectores agrícolas se enfrentan al desafío de equilibrar la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la viabilidad económica de las explotaciones. La transición hacia alternativas y el desarrollo de nuevas estrategias de manejo de malezas emergen como prioridades ineludibles para abordar las preocupaciones de la sociedad y garantizar un futuro agrícola más seguro y productivo.

Opinión Unánime sobre el Glifosato en Estados Unidos

Una encuesta nacional reciente, realizada por el Centro de Políticas Públicas Annenberg de la Universidad de Pensilvania, ha revelado que la mayoría de los adultos estadounidenses, aproximadamente dos tercios, favorece la restricción del uso del glifosato en la producción agrícola del país. Este respaldo se extiende tanto a votantes republicanos como demócratas, lo que indica un consenso inusual en el panorama político actual. El herbicida, conocido por ser el ingrediente activo en productos como Roundup, es esencial para el control de malezas en diversos cultivos, lo que hace que cualquier debate sobre su prohibición sea de gran relevancia para agricultores, fabricantes, consumidores y grupos ambientalistas.

El estudio, que involucró a 1,639 adultos entre el 14 y el 28 de abril de 2026, mostró un margen de error de 3.5 puntos porcentuales. Un 70% de los republicanos y un 69% de los demócratas apoyaron la medida, con un respaldo ligeramente menor entre los independientes. Curiosamente, el 72% de los seguidores del movimiento Make America Healthy Again (MAHA) también se pronunciaron a favor, lo que sugiere que la preocupación por el glifosato trasciende las afiliaciones políticas y movimientos específicos. Sin embargo, este apoyo ciudadano no garantiza una prohibición inmediata, ya que la experiencia global demuestra que las decisiones regulatorias consideran la disponibilidad de sustitutos, la productividad y el suministro de alimentos, como se vio en el caso de México.

Impacto de la Desinformación y Preocupaciones de Salud

A pesar del claro apoyo a la prohibición, la encuesta reveló una notable falta de conocimiento entre los participantes sobre el glifosato. Un abrumador 83% de los encuestados admitió haber recibido poca o ninguna información sobre el herbicida en los meses previos a la consulta. Específicamente, el 54% declaró no haber recibido «nada en absoluto» y el 29% «un poco» de información, mientras que solo el 16% reportó un nivel moderado o alto de conocimiento reciente. Incluso entre los simpatizantes del MAHA, el 76% señaló haber estado poco o nada informado. Ken Winneg, director de investigación de encuestas del centro Annenberg, destacó esta paradoja entre el fuerte apoyo a la prohibición y el bajo nivel de información.

Las preocupaciones sobre la salud son un factor importante, ya que la mitad de los adultos encuestados cree que la exposición al glifosato causa cáncer, aunque el 46% se mostró indeciso y solo el 4% lo descartó. Las opiniones fueron similares en ambos partidos, con un 51% de republicanos y un 53% de demócratas considerando que el herbicida es cancerígeno. Estas creencias contrastan con las evaluaciones de diferentes instituciones: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo clasificó como «probablemente carcinógeno» en 2015, mientras que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos concluyó en 2017 que no era probable que causara cáncer si se usaba correctamente. Además, existe una considerable incertidumbre sobre su rol en la agricultura: solo el 33% reconoció que el glifosato contribuye al aumento del suministro de alimentos, mientras que el 48% no supo responder y el 12% creyó que no influye en la producción.

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