Horticultura

Renovación Emblemática: La Restauración de los Jardines de Piquío en Santander

Aug 07, 2026

Santander ha celebrado la reapertura de uno de sus espacios más emblemáticos, los Jardines de Piquío, tras una exhaustiva remodelación que ha durado casi dos años. Este enclave privilegiado, que sirve de mirador entre las playas de El Sardinero, ha recuperado su esplendor original, rindiendo homenaje al diseño de 1925. La alcaldesa Gema Igual presidió la inauguración, destacando que, a pesar de los contratiempos y las críticas surgidas durante el proceso, el resultado final es un Piquío que ha vuelto a su esencia, combinando el respeto por su historia con las demandas actuales de seguridad y accesibilidad.

La intervención en los Jardines de Piquío, iniciada en noviembre de 2024 con un presupuesto inicial de 1,3 millones de euros, se enfrentó a diversos desafíos que prolongaron su ejecución y elevaron su costo. Uno de los principales problemas fue el extenso sistema radicular de los árboles, que obligó a sustituir el hormigón previsto por asfalto fundido para salvaguardar la flora. Esta adaptación, junto con otros ajustes, incrementó la inversión hasta los 2.038.909 euros, superando en un 50% la cifra original. El Ayuntamiento defendió esta decisión, argumentando que la prioridad era la salud de los árboles, adaptando el pavimento a su crecimiento natural. Además, las obras sufrieron una pausa durante el verano pasado a petición del sector turístico, y la tardanza en la llegada de las flores desde Holanda fue el último obstáculo antes de la inauguración oficial.

La restauración se ha caracterizado por un enfoque artesanal y la recuperación de elementos históricos. Más de 8.000 cantos rodados que delimitan los senderos fueron cuidadosamente restaurados y reinstalados. Elementos como la Bola del Mundo, que funciona como reloj solar, y la Mesa Zodiacal, con sus intrincados grabados y colores originales, han sido meticulosamente devueltos a su estado previo. La Fuente Lavapiés, inactiva durante años, ha sido rehabilitada con un moderno sistema de recirculación de agua. Incluso se han incorporado farolas con tecnología LED que figuraban en los planos de 1925 pero nunca se habían instalado. La supervisión de todo el proyecto estuvo a cargo del nieto del diseñador original, Ramiro Saiz Martínez, garantizando así la máxima fidelidad al concepto inicial. La composición vegetal también se ha optimizado, eliminando especies invasoras y mejorando los sistemas de drenaje y riego del área.

No obstante, la renovación no estuvo exenta de controversia. La eliminación de un muro en forma de proa, una obra del ceramista Víctor González de los años 80, generó descontento entre algunos ciudadanos. El Consistorio justificó esta acción alegando que la estructura no formaba parte del diseño original y desvirtuaba la visión del jardín. Aunque se creó una recreación en 3D para una posible futura reinstalación, la pieza ha sido retirada temporalmente. Otro punto de discusión fue el color del pavimento. Aunque en 1925 era negro, se había teñido de azul en los años 90. Una consulta ciudadana optó por mantener el azul, pero la oposición criticó que el tono final resultaba ser un "azul grisáceo", distinto al mostrado en la votación. Las críticas también se dirigieron al sobrecosto, que el gobierno local atribuyó a circunstancias imprevistas.

A pesar de las opiniones divergentes y los obstáculos enfrentados, Santander celebra ahora la recuperación de su icónico jardín. Aunque aún restan pequeños detalles, como la instalación de algunos bancos, el conjunto luce ya completamente renovado. La combinación de la recuperación de la esencia original de 1925 con las exigencias modernas de accesibilidad y seguridad ha dado como resultado unos Jardines de Piquío que, en palabras de la alcaldesa, lucen “igual, pero nuevos y muchísimo más hermosos”. Ahora, la responsabilidad recae en los ciudadanos y visitantes de cuidar y disfrutar de este espacio revitalizado.

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