Un equipo de investigadores en Brasil ha logrado un avance significativo en la lucha contra el cancro cítrico, una enfermedad devastadora para los cultivos de cítricos. Han identificado un virus, el bacteriófago P27, que ha demostrado la capacidad de reducir las lesiones de esta enfermedad en un 60% en ensayos de invernadero. Este descubrimiento, fruto de la colaboración entre la Universidad Estatal Paulista (Unesp), Fundecitrus y la Universidad Metropolitana de Manchester, abre nuevas vías para el control biológico en la citricultura.
Descubrimiento y Potencial del Bacteriófago P27 en Brasil
El 15 de septiembre de 2026, la revista científica Microbial Genomics publicó un estudio que detalla el aislamiento y la caracterización de 72 bacteriófagos en huertos de São Paulo, Brasil. Entre ellos, el P27 se destacó por su eficacia contra Xanthomonas citri subsp. citri, la bacteria causante del cancro cítrico asiático. Este fago demostró una alta especificidad y capacidad para infectar y destruir las células bacterianas. La investigación resalta la importancia de estos virus como posibles componentes de futuras estrategias de manejo integrado de plagas, complementando los tratamientos químicos actuales y reduciendo la dependencia de bactericidas como el cobre.
Entre 2018 y 2021, el equipo de investigación realizó una extensa prospección en 12 fincas agrícolas de São Paulo, donde aislaron y secuenciaron 72 bacteriófagos líticos, 65 de los cuales eran completamente nuevos. La especificidad de estos virus, que atacan selectivamente a bacterias sin dañar otros microorganismos, los convierte en una herramienta valiosa para la sanidad vegetal. A pesar de los prometedores resultados en invernadero, la principal limitación del fago P27 es su sensibilidad a la radiación ultravioleta. Los investigadores están trabajando activamente en el desarrollo de formulaciones protectoras que permitan su aplicación efectiva en el campo, así como en la identificación de mecanismos para superar la resistencia bacteriana. Este enfoque innovador promete una solución más sostenible y ecológica para los citricultores.
Este avance es una esperanza para la industria citrícola mundial, ofreciendo una alternativa biológica que podría disminuir significativamente las pérdidas causadas por el cancro cítrico. La implementación exitosa de esta tecnología no solo protegería los cultivos, sino que también contribuiría a prácticas agrícolas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, reduciendo el uso de químicos y la aparición de resistencias en patógenos. La transición de los ensayos de invernadero a la aplicación en campo requerirá de esfuerzos continuos en investigación y desarrollo, pero el potencial es inmenso.
